1. Mi prima Rebeca pidiendo dinero a mi papá


    Fecha: 28/02/2025, Categorías: Incesto Autor: Palaner, Fuente: CuentoRelatos

    P: Hijo, abre la puerta que están tocando
    
    Y: Es Rebeca…
    
    P: Hazle pasar que le voy a dar algo
    
    R: Hola Palaner, ¿está mi tío?
    
    P: Pasa hija… toma el sobre que está en la mesa y siéntate a desayunar
    
    Y: (mientras yo pensaba que mi padre a mi nunca me hace el desayuno)
    
    R: Hola tío, me da mucha pena, pero me tengo que ir, quizás puedo venir en otra ocasión
    
    P: No me hagas esto, te veo en 15 días para darte lo demás
    
    R: Si tío, muchas gracias…
    
    Rebeca sólo entró por el sobre y se largó, ni si quiera hizo por saludarnos de beso.
    
    Iba vestida con unos jeans muy ajustados, una blusa blanca con un escote discreto pero se notaban sus abundantes y firmes senos cuando caminaba.
    
    Como Rebeca mide 1.65 yo podía ver el inicio sus senos desde mis 1.84 centímetros de altura.
    
    Hasta ese punto no sabía qué era lo que mi padre le entregaba, pero Rebeca siempre decía que todos los días iba al gimnasio.
    
    Por lo que en sus piernas, su culo y su cintura, se le hacía notar.
    
    Tenía el cuerpo perfecto, quizás no la cara perfecta, pero sabía lo que traía.
    
    Y: ¿Qué había en el sobre?
    
    P: Nada que te importe… ¿no tienes universidad hoy?
    
    Y: (cerré de un portazo)
    
    Dos semanas después…
    
    Eran las 5:15 pm y yo había llegado antes a casa.
    
    En la puerta del edificio estaba Rebeca alcanzando el timbre para que le abriera alguien.
    
    Y: No hay nadie, y mi papá llega en dos horas...
    
    R: Uy… qué genio. Mi tío me dijo que me había dejado algo en la mesa y a eso ...
    ... vine...
    
    Abrí la puerta y le indiqué a Rebeca que pasara...
    
    Rebeca sonrió y sólo comenzó a subir las escaleras.
    
    No pude evitar ver su tremendo y bien formado culo.
    
    Esta vez ella traía unos leggings color negro que transparentaban lo blanco de sus asentaderas y la línea ultra delgada del hilo dental que traía de color rosa neón.
    
    Se movía a los lados y cuando la escalera doblaba, ella volteaba como para monitorear mi vista, que evidentemente estaba clavada en su trasero.
    
    Ella subía feliz, como tarareando una canción.
    
    En eso se quedó parada al lado de la puerta, esperando a que yo llegara a abrirla.
    
    Rebeca era cinco años más chica que yo, así que hasta cierta forma me respetaba.
    
    Entonces, cuando me iba acercando a la puerta, escuché como se le cayeron unas llaves que siempre traía en la mano, se agachó y justo su culo me quedó en el pito.
    
    Me valió madre y se la arrimé, diciéndole…
    
    Y: Qué pedo… perdón
    
    R: jajaja, no pasa nada, soy una tonta, y se me cayeron las llaves
    
    Evidentemente mi pene se puso más duro de lo que ya estaba en las escaleras
    
    Cuando abrí la puerta, Rebeca encontró el sobre en la mesa y se dirigió a ella.
    
    Yo cerré la puerta con llave.
    
    Ella volteó y no dijo nada, solo dibujó una leve sonrisa.
    
    Cuando me acerqué a ver que tomara el sobre, a Rebeca se le deslizó de las manos y se le cayó.
    
    Esta vez ella estaba de frente a mí, y se agachó por el sobre dejando ver el escote que traía puesto con la blusa de hacer ejercicio que se ...
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