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Sonia, la novia de mi hermano
Fecha: 05/03/2025, Categorías: Incesto Autor: Ivanvorpatril, Fuente: CuentoRelatos
... pezones oscuros de pequeñitas areolas y un sensacional relive. Mientras ella cubría sus pechos con una blusa bastante trasparente yo hacía lo mismo con mis caderas con una falda nueva de vuelo muy corta. Ni siquiera regresamos a casa, David nos pasó a recoger para llevarnos a cenar. Recibió a Sonia con un beso que debió sacarle de su dulce boquita toda la saliva que llevaba. Y cambiarla por la suya, pues a su lado yo podía apreciar el juego de sus lenguas entrando en la boca del otro. Lo que me estaba excitando mucho. Me ponen mucho esos besos largos, lascivos a los que ellos eran tan aficionados. Pensaba que era una locura ponerme cachonda con mi propio hermano y su hermosa novia pero no podía evitarlo y eso que yo suponía que a mí no me gustaban las chicas. Nunca había hecho nada con ninguna. Durante la cena en el restaurante no paraban de besarse y meterse mano. Y mis pezones rosaditos apuntaban hacia ellos como queriendo salirse de mi camiseta. Sonia de vez en cuando me cogía la mano y solo podía pensar en que segundos antes había estado tocando con la suya el culo de mi hermano. Cuando caminábamos por la calle y David nos llevaba cogidas de la cintura pensaba que ojalá bajase la mano hacia mi culo como estaba haciendo con el de su novia. Es más, pensaba que a mi también me gustaría estar tocando el duro trasero de la morenaza. Yo pasaba mi brazo por su cintura o la espalda para que no me diera la tentación de bajarlo hasta las durísimas nalgas de mi ...
... hermanito. En un momento en que ella lo besó aplastó toda su teta sobre mi mano y siguió besándole sin importarle la presencia de mi mano entre los dos. De hecho el brazo de mi hermano me atraía hacia ellos cerrando el triángulo que formaban nuestros cuerpos. Giraron sus cabezas y comenzaron a besarme a mí. Primero en las mejillas muy suave, como en broma, juguetones, pero pronto bajaron hacia el cuello o hacia mis orejas erizando mi piel con algo que nunca había sentido. Dos bocas, labios y lenguas, largos y húmedos besos que caían a la vez sobre mi epidermis. El brazo de Sonia rodeó también mi cintura, cerrando el triángulo, pero esta vez su mano se posó directamente sobre mi culo apretándolo y estrujándolo. Al oído ella me dijo: -¿No te gustaban mis tetas? pues aprovecha que también son tuyas. Pensaba que era una locura, una dulce locura. Que los deseaba a los dos y ellos parecían desearme a mí. Sin mas escalas nos dirigimos a casa y a la cama de mi hermano que era casi tan grande como la de nuestros ausentes padres. Sin cerrar la puerta del piso y Sonia ya me estaba abrazando y besando. Su lengua se abrió paso por mi boca como un ciclón que todo lo arrasa, parecía que intentaba llegar a mi campanilla. Yo solo podía corresponder a su lascivo ósculo abrazándola mas fuerte y dándole mi lengua para que jugara con ella como quisiera sin oponer mas resistencia. Me había rendido hacía horas, pero ella completó la conquista. Tras de mi David había cerrado la puerta y ...