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Papá me atormentó en el patio de servicio
Fecha: 18/03/2025, Categorías: Incesto Autor: Alexandra Love, Fuente: CuentoRelatos
... al saber que iba a ser penetrada, mis pezones se pusieron muy duros y alargados por la excitación de andar en ropa íntima por la casa. Ya eran aproximadamente las 2 de la tarde, mi papi no tardaría en llegar. De pronto la lavadora terminó el ciclo, saqué la ropa en un cesto, tomé unas pinzas para tenderla. Salí al patio de servicio y fui tendiendo la ropa, mientras lo hacía, pasó por mi mente una idea excitante de tormento. Sí, así es. Sentí un fuerte deseo de sentirme atormentada con esas pinzas, así que usé las menos posibles para tender la ropa y dejé aproximadamente 100 pinzas para mi piel. Una vez que terminé de tender la ropa fui a la cochera porque recordé que mi papá tenía ahí una cuerda. La tomé y la dejé en el patio junto con las pinzas para la ropa. Esperé desnuda en la sala hasta que escuché a mi papa abriendo la puerta, en ese momento me dirigí a la cocina para sacar dos cervezas del refrigerador, las que por cierto estaban heladas. En ese momento sin pensarlo, bajé un poco mi brasier para dejar descubiertos mis pezones rositas alargados y duros de excitación, los froté con las latas de cerveza y con el frío mis pezones se pusieron más duros y el escalofrió recorrió mi cuerpo erizándome la piel. Cuando mi papá entró a la sala me acerqué a él caminando muy sensualmente como una gatita en celo, con las cervezas en la mano. Mi papi se quedó sorprendido al ver mis pezones duros y alargados saliéndose del brasier. Yo irradiaba un aura de lujuria y perversión, ...
... mi cara sugería una fuerte penetración, la lencería que llevaba puesta y mis sandalias altas de cordones, lo decían todo. —Hola papi, como te fue. —Le dije muy cachondamente. —Muy bien hija, ya terminé por hoy, los empleados se encargarán de cerrar. Te ves preciosa por cierto princesa. —Me dijo muy excitado. — Estoy así por ti papi, tengo ganas de hacer travesuras. —Le dije mientras le daba un beso de lengüita muy apasionadamente. —Enserio princesa, pues también yo tengo ganas de cogerte preciosa. —Ven acompáñame al patio, acabo de terminar de lavar tu ropa. —Le dije misteriosa. —A ver hermosa, vamos. ¡Muchas gracias! —Me dijo al ver su ropa limpia y tendida. —De nada papi hermoso, y mira lo que tengo aquí bebe. —Yo le mostré las pinzas para la ropa y la cuerda. —Tengo ganas de que me amarres de las manos y me las sujetes en el tendedero, para que no me pueda mover y tu me pongas las pinzas en los senos, en el culo y mis labios vaginales, y donde se te antoje papi, quiero me atormentes. —Él se quedó perplejo. —Pero eso te va a lastimar princesa ¿quieres que le las ponga todas? —Me preguntó morboso. —Sí, todas. Quiero sentir dolor y que me cojas con ellas puestas. —Le dije con voz dulce y cachonda, como la puta sumisa que soy. —Entiendo hermosa, te voy a complacer, se ve que quieres sufrir hoy. Entonces, mi papi tomó la cuerda y me amarró las manos juntas, y me sujeto en el tendedero, como si fuese un trapo que no valiera nada, quede abierta ...