1. Papá me atormentó en el patio de servicio


    Fecha: 18/03/2025, Categorías: Incesto Autor: Alexandra Love, Fuente: CuentoRelatos

    ... papi!
    
    —Andas muy cachonda hoy preciosa, me gusta mucho como te quejas. —Me decía en el oído.
    
    —¡Ayyy! ¡Sí, me duele muy rico! ¡Me arde! ¡Cógeme más papi! —Yo gozaba mucho esa mezcla de dolor y placer.
    
    —Estás bien caliente de tu culo mi amor, apriétame la verga con tu ano. —Yo lo obedecía como su esclava.
    
    —¡Te amo papi que rico me coges! ¡Aaah! ¡Sí hazme tu zorra! ¡destrózame el culo! ¡Ayyy! ¿Así papi? ¿Te gusta cómo te aprieto la verga con mi ano? —Le pregunté con voz cachonda y sumisa.
    
    —Sí preciosa ¡Así! Aprietas bien rico, siento que te estas comiendo mi verga con tu culo.
    
    —¡Me duele mucho! ¡Me arde! ¡Aaahhh! ¡Más rápido amor! ¡Más fuerte papi!
    
    —Estas bien rica hija. Me gustas mucho princesa, que culo tan rico tienes. Estás bien caliente preciosa. —Me decía con la respiración agitada y poseído de lujuria.
    
    —¡Ay papi que rico! ¡Así, me duele mucho! ¡Que rica verga mi cielo! ¡Desgárrame el culo! ¡Sí! ¡Así! ¡Cógeme más profundo papi!
    
    La verga de mi papi me estaba destruyendo por dentro en cada embestida, el placer que recorría mi cuerpo me colmaba de dicha.
    
    —¡Ay que rico papi! ¡Aaaa! ¡Me encanta como me penetras papi! ¡Mmmm! ¡Ay que rico! ¡No te detengas! ¡Aaahhh! ¡Sigue así papá! ¡Cógeme, hazme tuya! ¡Házmelo fuerte papi! —Le dije, sintiendo mi vagina lubricada, mi ano dilatado y sensibilizado.
    
    —Se ve que lo disfrutas mucho princesa, eres mi putita. —Me decía metiendo su lengua en mi oído y lamiéndome el cuello.
    
    —Sí, papi. Soy tu putita. ...
    ... Siento muy rico, me quiero venir, ya falta poquito.
    
    Eduardo, me penetró despiadadamente, como si quisiera lastimarme. El tendedero se sacudía por cada embestida. Mis senos saltaban expuestos al aire libre, con las pinzas mordisqueando mis pezones rositas y duros que, ya estaban muy adoloridos e irritados. Sentí mis piernas cansadas y adormecidas. La piel se me erizó y un escalofrió recorrió todo mi cuerpo, los pezones se me pusieron mas sensibles. Cada que el me penetraba una llama se avivaba en mi vientre. Una sensación de angustia, cariño, vulnerabilidad y plenitud de sentirme amada me hicieron llorar de placer. Las piernas se me entumieron y deje caer mi peso por completo, el tendedero se reventó y quede rendida en los brazos de mi padre, quien me seguía cogiendo con frenesí.
    
    —Me estoy viniendo papi. Hazlo más fuerte, no te detengas. —Le pedía llorando entrecortadamente.
    
    —Aquí te va preciosa más fuerte.
    
    —¡Aaaah! ¡Ay que rico! ¡Ay papi me voy a venir!
    
    —Ya tengo la verga que me revienta princesa, me voy a correr.
    
    —¡Aaahhh! ¡Ya me vine papi! —Entre en clímax.
    
    —¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Arrodíllate preciosa, para que le los comas! —Mi papi jadeaba de placer.
    
    Yo me arrodillé y mi padre me disparó un fuerte chorro de semen blanco y caliente que cayó dentro de mi boca, y otro más que salpicó mis pestañas y mejillas. Yo saboreaba el semen delicioso y recogía con mis dedos lo que había caído en mi cara, para chuparme los dedos y mostrarle con mi lengua de fuera que, me ...
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