1. Socky, la guarra


    Fecha: 11/06/2025, Categorías: Relatos Cortos, Autor: samueladams, Fuente: CuentoRelatos

    Ella era una señora un tanto mojigata. Había estado soltera sus primeras seis décadas. Había llegado virgen a los cuarenta. Una casualidad o simplemente un capricho del destino había querido que conociera a Thomas; un norteamericano completamente radiante a sus ojos. Era de tez blanca, pero de pelo moreno, alto y muy elegante. Él apareció un día en su trabajo, una biblioteca del centro de Tucumán, Argentina. Era la primera vez que Socky sintió un éxtasis y de pronto noto como unas gruesas gotas le bajaban por sus muslos, para su sorpresa, estaba mojando sus bragas, ella pensó que se trataba de orina, y se asustó, fue prontamente al baño más cercano y se verificó; pero no olía a pis, a todo esto estaba sonrojada y muy caliente, tenía una alta temperatura en todo su cuerpo, algo nada habitual, dado que había un buen aire acondicionado y, así fue su primera impresión de Thomas. Ella no lo sabía aún, pero todo su cuerpo lo pedía a gritos junto a ella.
    
    Resultaba que este hombre misterioso era el hijo del dueño de la biblioteca. Socky estaba perpleja con la belleza de Thomas. Sin darse cuenta ya lo tenía de frente, él estaba conociendo a cada miembro del equipo de la biblioteca, que le pertenecía a un considerablemente grande centro de recreación para los empleados de la fábrica de galletas y pastelillos Riften; propiedad de la familia McDowals, hacía ya ochenta años. Como asistente del bibliotecario y aprendiz, Socky era sumamente importante para el correcto funcionamiento de ...
    ... la biblioteca. Cuando Socky vio a los ojos a Thomas, estando tan cerca, no pudo evitar que le brillaran los ojos, el noto este detalle y sonrió dulcemente, que solo provocó que Socky volviera a mojarse.
    
    La diferencia de edad era evidente, él tenía treinta años pero parecía aún más joven, con un cuerpo bien trabajado; era aficionado a correr maratones. Ella por su parte asistía al gimnasio desde entrados sus veintes, sin embargo, todo ese trabajo no se notaba bajo tremendas capas de ropa.
    
    Tardaron muy poco en caerse bien y terminar su conversación introductoria sobre sus respectivas identidades y responsabilidades dentro de la empresa que su padre precedía. Thomas encontró en Socky una mujer encantadora, y sumamente interesante por su inteligencia. A todo esto, Thomas no tardó en invitarla a una copa, pero ella no bebía alcohol, sin embargo aceptó un café. Thomas insistió en uno que quedaba en el epicentro de la vida nocturna de Tucumán. Ella aceptó, a regañadientes; pues conocía la reputación de este tipo de café, algo que le parecía cosa de jóvenes ávidos de aventuras, cosa que nunca le había parecido atractivo, ni siquiera en sus años más tiernos, pues siempre había preferido aventurarse en las historias y en las mentes de autores como Homero, autor de la Ilíada o filósofos como Kant; pero, para la gloria de la deidad del placer, Afrodita, ella aceptó…
    
    Dos días después había perdido la virginidad a los cuarenta y no planeaba parar. Había nacido Socky “la guarra”. 
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