1. La entrevista. Un negocio de azotes


    Fecha: 06/07/2025, Categorías: Otros Eróticos, Autor: elzorro, Fuente: CuentoRelatos

    ... una y uno. Es normal y si algún cliente tiene ganas de masturbarse, o se le pone dura o bueno... algunos y algunas tienen hasta orgasmos. Lo que no hacemos es fomentar activamente el sexo.
    
    - Pero, perdona que insista, tengo curiosidad. -insistió la reportera haciendo sonreír a Juan.- Entiendo que la gente está nerviosa. Yo estaría hecha un flan. Seguro que os han pasado cosas, digamos, embarazosas.
    
    - Es parte de los azotes, el componente de la humillación, la vergüenza, los nervios son tan importantes o más que el correctivo. Hemos tenido de todo, desde un tipo al que se le escapó el pipí a una chica que se tiró un pedo en plena azotaina y no sabía dónde meterse. Por supuesto, somos conscientes de los nervios e invitamos a los clientes a que usen el baño y se alivien antes de la sesión. Si el tema pasa de lo anecdótico entonces la sesión se suspende y no se devuelve el dinero o incluso se exige un extra por saltarse las normas.
    
    - Ok. Y por ir terminando... ¿qué se siente?
    
    - ¿Qué se siente?
    
    - Quiero decir, los clientes, que comentan.
    
    - Los clientes, pues hay opiniones para todos los gustos y colores, pero... perdona que sea indiscreto. ¿A ti te han azotado alguna vez?
    
    - ¿A mí? -respondió Marta ruborizándose.
    
    - Sí, me explico, veo que estás interesada en el tema y bueno, creo que la mejor manera de describir algo es experimentarlo. Sería un bonito epílogo para el artículo. Claro, si tú quieres.
    
    Marta contrajo sus nalgas involuntariamente.
    
    - ...
    ... Bueno... yo...
    
    - Anímate, es un minuto, te tumbas sobre mis rodillas y te doy una docena de nalgadas.
    
    - ¿En el culo?
    
    - Si claro, en el culete desnudo. La humillación es parte de la experiencia.
    
    ****
    
    Epílogo
    
    Las sensaciones se agolpan y mezclan en mi cerebro. Miedo, curiosidad, nervios, muchos nervios. Me levanto y me acerco a su sitio, puedo oler su perfume, percibir su mirada. El calor sube por mi cuerpo como una corriente tiñendo de rojo mis mejillas cuando me bajo los pantalones y descubro mi culito.
    
    Durante un instante, antes de acostarme en su regazo, me fijo en su entrepierna, en la erección que se oculta bajo el pliegue de sus pantalones. Durante unos segundos, allí tumbada, noto como sus ojos se recrean con mi trasero mientras que una corriente de aire, real o imaginaria, acaricia mis nalgas.
    
    El primer azote me pilla por sorpresa, es contundente. Solo un instante después, sin casi tiempo a experimentar todas las sensaciones, su mano cae de nuevo, golpeando mis posaderas justo en medio. Su voz rompe el silencio recordándome que he sido una chica traviesa e indisciplinada, que me prepare para lo que viene. Me muerdo el labio, contraigo las nalgas y un nuevo azote, focalizado en mi nalga izquierda, cae con fuerza seguido de otro en la nalga derecha. Luego le siguen nueve más a buen ritmo que hacen danzar mi trasero.
    
    Una pausa, hemos llegado al final. Me reincorporo y me visto. Juan me pregunta que tal y le respondo bien por responderle algo. Lo cierto ...