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Casado con una mujer bien caliente
Fecha: 02/08/2025, Categorías: Sexualidad, Autor: Arandi, Fuente: CuentoRelatos
... sus hermanos (al vivir tan cerca de ellos) podían ver sus “salidas”. María Luisa se puso más buena con los años, eso sí, pese a parir hijos frecuentemente. Muy oronda se pavoneaba moviendo sus tremendas nalgas de aquí para allá siempre que salía de casa. ¡Cabrona méndiga! Cuando la veía salir sin su marido ya sabía yo que iba a ponerle el cuerno con algún cabrón. Desgraciado pendejo, yo no sé cómo no se daba cuenta. Era obvio. Ninguno de sus hijos se le parecía ni tantito (ni siquiera se parecen entre sí, todos tienen rasgos bien diferentes). Según sé uno es hijo del chofer de una micro, otra, hija de un chamaco precoz, dos de otros primos; y los otros quién sabe de dónde. Bien a bien sólo María Luisa conoce quiénes fueron los padres de sus hijos, lo cierto es que consiguió lo que tanto ansiaba su cuerpo, ser preñado tanto como pudo. Las tetas dieron leche en varias ocasiones (considerables cantidades de leche). Por el gran tamaño de sus dos tetazas había prometido tal cuajada desde muy joven, y cumplió, yo le mamé las tetas en tres de sus embarazos, eso lo confieso y no me sonrojo, me di el gusto. Aunque, ¿cuántos no habremos bebido de las mismas tetas? ...quién sabe. Viéndola caminar de regreso a su casa, solía pensar que vendría con los olores de la faena sexual realizada en cama ajena. Su esposo, quien llegaría más tarde del trabajo, ni se percataría que su mujer estaba llena de la esperma de otro hombre. Y es que quién sabe qué extraño placer le provoca a María Luisa ponerle con otro hombre que no fuera su marido y, quizás más, llenarse del esperma de ese otro en espera de salir fecundada. Pues traer hijos al mundo es su verdadero mayor placer en la vida, según creo.