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El capataz y la criada
Fecha: 08/08/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: rafael44, Fuente: CuentoRelatos
Hoy día de la festividad de San Jorge y como todos los primeros de mes toca limpieza en el establo y recoger la siembra de los maizales en los campos que hay junto al molino pegado al río. La dueña de la mansión me ha ordenado que haga una selección de personas; hombres y mujeres para hacer dos grupos y así poder mandar a un grupo al molino y el otro grupo a los maizales y más o menos ya los tengo bien organizados. El grupo de los hombres irán a los maizales y el de las mujeres me las llevaré conmigo al molino y así se ocuparán de la limpieza dentro y fuera de dicho molino, en este grupo de mujeres se encuentra una señora que lleva muchos años con la dueña de la hacienda en la cual está la mansión. Su nombre es: Giuliana Asanrri, ella es de procedencia italiana, es la más veterana de la hacienda, su experiencia como trabajadora es única y muy servicial, ya veréis a que me refiero. Yo como capataz de los trabajadores de la hacienda me subiré conmigo al torreón a Giuliana, ella me ayudará a limpiar las ruedas y el engranaje de dicho molino para que las aspas del molino no se oxiden y así no dejen de funcionar. Nos dirigimos a subir los agotadores escalones que nos llevan a lo más alto del molino, según vamos subiendo me voy dando cuenta que la veterana va muy suelta en el tema de ropa de trabajo, ella va delante de mí y yo unos dos metros por debajo de ella puedo divisar que no utiliza ropa interior o por lo menos puedo ver. Minutos después y ya por fin ...
... llegados al torreón veo que la señora se sienta en una butaca que allí había y al saber desde cuando estará aquí arriba, yo terminando de subir los últimos escalones me doy cuenta que lo primero que me alcanza la vista es que no lleva braga debajo de su uniforme de trabajo, la parte de arriba de su vestimenta también dice mucho, me doy cuenta que se notan sus pezones bien señalados tras esa camiseta de hombreras que lleva y que a mí me están dando ganas de poder pellizcar sus botoncitos que son como del tamaño de las uñas del dedo meñique. Solamente estamos ella y yo solos en lo alto del molino y no creo que a nadie le dé por subir hasta donde nosotros estamos, yo no dejo de pensar en cómo será el tamaño de sus pechos al haber visto sus pezones y me están dando ganas de levantarla la camiseta ahí mismo y así deleitarme viendo esa belleza de mujer. La cosa sé empieza a poner bien aquí arriba en el torreón, Giuliana se ha dado cuenta que él bulto de mi bragueta a aumentado de tamaño y el tema se puede poner aún mucho mejor, se levanta la señora de dicha butaca y sé acerca hasta donde yo estoy, me mira fijamente y comienza a acariciarme mi abultado paquete que ya va en aumento casi a punto de estallar la cremallera de mi pantalón. Ella sigilosamente desabrocha el botón y después baja la cremallera hasta abajo, mete su mano por dentro del calzoncillo y comienza a toquetear mi duro y empinado pene que estaba pidiendo libertad a través de dicha ropa interior, Giuliana me agita y ...