1. El intercambio que cambió mi vida


    Fecha: 29/08/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Vlad escritor, Fuente: CuentoRelatos

    ... cosa que por un instante me haría desistir del intercambio.
    
    Pero, por otro lado estaba Graciela y mis ganas de estar con ella, lo único que me alentaba a seguir a delante era ese redondo culo que estaba en vuelo en un short diminuto de mezclilla, el cual se contoneaba en cada paso.
    
    Estando en la recamara y como llevaba unas cervezas, ella me miro, pidiéndome que no estuviera nervioso y que me sentara a la orilla de la cama.
    
    Sentandose junto a mi, comenzó a sobar mi verga por encima de mi short.
    
    Levantándose, se inclino, sacándome el falo y de pronto me dio una suave y rica mamada.
    
    Que delicia fue sentir su boca en mi miembro erecto.
    
    Ahora se levanto y bailando se desnudó lentamente, quedando solo con una tanga negra de encaje, masajeando sus pechos.
    
    Puso su culo a la altura de mi cara y en ese momento le hice aún lado su prenda admirando su ano y parte de su vagina.
    
    Como poseso hundi mi cara en aquel trasero, metiendo mi lengua en su ano, así con mis dos manos deteniendola de las nalgas.
    
    Graciela se aparto, quitándose su tanga, para luego tumbarme y así cabalgarme.
    
    Sus pechos iban de arriba abajo, con mis manos los detenia, al tiempo que los estrujaba.
    
    Se inclino para besarnos, baje las manos a sus nalgas, introduciendo un dedo en su esfinter. Eso la puso algo loca, pues luego de morderme los labios, su brincoteo fue más rápido.
    
    Cambiamos de posición a la de misionero, pero antes de penetrarla, le devoré la vulva con muchas ganas. Su sabor ...
    ... era muy rico y embriagante.
    
    Succione sus pezones rosados, los entre mordi y finalmente llegué a su boca e hicimos el amor.
    
    De pronto. Se me vino la imagen de como Araceli disfrutaba de aquel acto y de imaginar como lo disfrutaba y gemia de placer.
    
    Eso hizo que me aferrara al cuerpo de mi amiga, haciéndome explotar de un modo muy rico.
    
    Apenado por la pregunta ¿ya acabaste?
    
    Fui hacia el baño, pensando en mi pobre actuación y la decepción de Graciela, tratando de quitar esa imagen de mi mente; por lo que al salir del baño, tome una cerveza, en eso noto que aquella mujer se encontraba abierta de piernas, como invitándome a seguir disfrutando de ella.
    
    Ese cuadro hizo que recobrara la ereccion. Quitando ese pensamiento de Araceli y Facundo, decidí ir con Graciela, ponerla en cuatro y darle la más rica felacion que haya podido dar.
    
    Sus gemidos fueron como música para mis oídos. Tanto que, al momento de penetrarla podía sentir el calor de su vulva, dando así con más fuerza cada estocada.
    
    Coloque sus piernas en mis hombros, luego de acostarla, lamiendo sus pies, hasta llegar a las rodillas.
    
    Ahora solo me importaba disfrutar de esa mujer casi prohibida y de ese hermoso cuerpo que poseía.
    
    ¡Dámelo por el culo! Decía.
    
    Así que la coloque en posición, le di otro beso negro y a disfrutar.
    
    Pareciera que Facundo no le daba por ahí, pues sentía un poco apretado, cosa que me hacía pensar que la desvirginaba del esfinter y eso me ponía al cien.
    
    Ella se movía ...