1. La calentura entre mí Papi y yo nos gano


    Fecha: 03/10/2023, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Anónimo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X


    Hola, me llamo Daniela.
    Vivo en el campo con mi papá, después de la muerte de mi mamá mí papá cayó en depresión y compró una finca en la sierra y nos fuimos a vivir allá, vivíamos en la ciudad de México pero ya no quiso más.
    
    El lugar más próximo a nuestro hogar está a media hora en autobús y 2 horas a pie del municipio más cercano, prácticamente estamos aislados.
    
    Somos autosuficientes, sembramos nuestros propios alimentos, verduras, maíz, árboles frutales y tenemos gallinas….
    
    Prácticamente vamos al pueblo sólo para comprar ropa, y uno que otro gustito.
    
    Tengo 17 años, y no sabía cómo contar esto que me pasó con mí papá, la verdad se que está mal, pero también lo estoy disfrutando, es como una adicción de querer más y más y más, ya llevamos un año y le damos duro.
    
    Pasó hace un año, a los 16, conforme fuí creciendo me fui poniendo más buena, mis piernas hermosas, mí cintura, mis pechitos, mis glúteos, todo se desarrolló. Me empecé a comprar falditas, tanguitas, blusitas, ropa interior sexi.
    
    Siempre jugábamos a las cosquillas con mi papá, realmente no soy muy alta, mido 1,40, tengo cuerpo de niña pero de niña sabrosa, piernas gruesas y güeras, y mi papá es un hombre joven, de 1:70, musculoso, tiene 39 años, y es un hombre guapo.
    
    Un día de mañana me desperté, mí papá estaba tomando café en la terraza, yo me vestí, me puse un calzoncito colór rosita chiquito, y una faldita cortita,  y una blusita escotada y una chamarra 🧥, entonces fuí a la terraza y de ...
    ... puntitas llegué detrás de mi papá sin que se diera cuenta, y le tapé los ojos, y el siempre me decía amor, que haces!.
    
    Entonces le dije buenos días pa, y le dí un beso en la mejilla, luego me senté en sus piernas y desde ahí todo cambió. 
    
    Después de un rato sentada en sus piernas se le había puesto duro, el peso de mí culo estaba sobre su pene, mí rajada podía sentir el tamaño de aquella cosota, yo me puse bien caliente, pero él estaba incómodo, realmente nadie decía nada, sólo sentíamos, y platicábamos de otra cosa pero realmente estábamos siendo todo.
    
    Me movía y jugueteaba y sentía como palpitaba su verga, y a cada rato me decía mí amor siéntate en aquella silla.
    
    Desde ahí nació una lujuria hacía él, empecé a pensar y a imaginar de como sería tener todo eso dentro de mi, pero por otra parte decía, no éso no puede ser, pero al final venció la lujuria y me deje llevar por mí imaginación. Imaginación que se cumplió.
    
    Esa misma tarde como siempre, jugamos a las cosquillitas, y me abrazaba y reíamos, pero en medio de ese juego llego un momento en que nos quedamos mirando, nos miramos fijamente a los ojos por un momento, luego la mirada bajo a los labios, él miró mis labios y yo mire los suyos, entonces sin decirnos nada nos besamos, fue un beso muy apasionado, realmente el me beso porque yo no sabía besar, duro como 30 segundos el beso y después se alejó de mí y dijo ¡no!, ¡ésto está mal ésto no puede ser!.
    
    Pero lo abracé y le mire a la cara y le dije tranquilo papi, ...
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