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Mi madre, una ex escorts vip
Fecha: 11/10/2023, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Anónimo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... revistas semi-porno me daba paja. Me masturbaba mucho viendo esas revistas o esos programas. Saber que Ana era mi madre me producía todavía más placer, mas morbo, más calentura. Debo reconocer que si bien nunca dejó de gustarme y siempre se venía a la cabeza la idea de matraquearme pensando en su hermoso culo y tremendo lomo, luego de los veinte años, al empezar a salir con algunas chicas y hasta con alguna escort que mi propia madre me presentó, fui perdiendo esa pasión materna que predominaba hasta entonces. No puedo quejarme de mis últimos diez años. Tuve tres novias oficiales (hasta el año pasado tuve una relación de pareja) y con ellas siempre tuve sexo medianamente aceptable. De aceptable a bueno, diría. Y también tuve romances ocasionales con otras chicas y no me privé de experimentar relaciones con profesionales cuando la necesidad me obligaba. Pero desde que rompí relaciones con mi última novia, la idea de Ana como vieja escorts reapareció en mis fantasías. Y apareció con mucho entusiasmo. Sin sexo desde hacía varios meses, un día, estando solo en mi departamento vi un viejo video de televisión de mi madre por internet. Eso despertó mi vieja pasión incestuosa y no pude evitar dedicarle una buena japa en su honor. Volví un día a la casa de mi madre y empecé a revolver en los cajones de mi ex habitación algunas revistas de sus desnudos que yo guardaba desde mi adolescencia. Las hojas estaban pegadizas por la guasca que saltaba de las pajas que me hacía. Ana me vio ...
... buscando esas viejas revistas y se rió mucho. ¡Todavía guardas esas revistas bebé????, me preguntó Sonreí sin dar mayores detalles y la cosa quedó ahí. Debo confesar que desde mis quince años yo siempre supe bien que hacia mi madre y ella no lo ocultaba. Me lo contaba todo. Con los años fuimos teniendo una relación excelente. Hablábamos de todo. Nuestra conversaciones eran muy abiertas. Nos hicimos amigos. Ambos nos comprendíamos y nos aceptábamos como tales. Ella sabía de mis cuitas amorosas, de las peleas con mis novias, de mis escapadas con alguna colega suya. Sabía todo. También ella me contaba con los famosos con los que se había acostado, con los que le habían pagado, con los que no y se acostó por gusto y hasta me confesó de alguno que ella quiso de verdad pero no pudo ser porque era un empresario casado con hijos y no quiso éste romper con su familia por mi Ana. Pero a pesar de la confianza e intimidad en el diálogo, nunca me había insinuado en nada en lo que a mis fantasías respecta. Eso era algo muy escondido en el mundo de mi chancha consciencia. El único indicio fue verme hace poco con las viejas revistas guasqueadas. De esto habrá pasado un mes. Hace quince dias, estando de visita en su casa me dijo en son de broma: che, revisé esas viejas revistas que tenías y vi que las hojas de mis fotos estaban pegadas. Me imagino que eso es producto de la calentura de tus amigos de entonces, no?. Preguntó socarronamente y a la manera de chiste. Yo, rápido de reflejos ...