-
Recibí una rica cogida del guapo director del instituto
Fecha: 10/11/2023, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Alejandra, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Saludos a todos, vengo a contarles cómo convencí al director de la institución donde estudio, no solo de cogerme, tratarme como una completa puta. Primero me presento: me llamo Alejandra, tengo 18 años, estoy en ultimo año de preparatoria, soy de CDMX. De físico, voy a sonar presuntuosa, pero para nada me veo de 18, mido 1.65, con muy buena proporción dado que practico varios deportes y hago ejercicio, lo que me ha dado piernas, muslos y glúteos muy bien marcados y pechos firmes, sin mencionar que son grandes. Y sinceramente, mi actitud es medio provocativa, me gusta vestir y comportarme sexy, sobre todo en la escuela, por lo que no es difícil hacerme notas entre amigos, compañeros, incluso maestros y casi cualquier hombre. Ocurre que estoy haciendo mi servicio social en la escuela en el área de dirección junto a mi guapísimo director. Es un hombre de 38 años, alto, 1.90, fuerte, un cuerpo irresistible y una sonrisa y ojos que de verlos hacen que me moje, de verdad. Desde que comencé mis actividades nos hemos hablado mucho y he notado la forma en que me mira, siendo en algunas ocasiones provocativa usando escotes, falditas ajustadas o cualquier ropa que marqué mi figura y justo decidí hace unos días por fin cumplir mi fantasía de estar con él. La semana pasada me pidió de favor si podía ir a la escuela en sábado a ayudarle con la clasificación de unos archivos, yo le dije que sí, que de por sí tenía que ir porque teníamos practica de atletismo en la mañana. Yo ya había ...
... decidido llevarme algo sexy para cambiarme, jeans ajustados, unos zapatos tejidos de tacón medio, una playera azul claro de magas cortas con escote redondo, un conjunto que grita “mírame y hazme tuya”. Fui a mi práctica, todos se fueron y me dirigí a las oficinas y ahí estaba él, solito, no había citado a nadie más, ni siquiera las secretarias o el personal de control escolar ni nada así, totalmente vacío. Al entrar lo saludé y en cuanto volteó a verme quedó un poco sorprendido, su mirada se clavó en mis pechos. A cada paso que daba sentía su mirada por todos lados y yo estaba esperando a que se atreviera a hacer algo y, aun así, lo que hizo, fue algo que me tomó totalmente desprevenida. La supuesta clasificación de archivos fue cosa de 20 minutos, me pidió que lleváramos las cajas al registro, una pequeña habitación a un lado de su oficina. En cuanto entramos, me incliné para dejar la caja en la parte baja de un anaquel al fondo cuando de pronto sentí presión en mi cola, un arrimón evidentemente, sentí su paquete duro y abultado, me sobresalté un poco y me giré rápido y me dijo ‘ay perdón ale, perdí el equilibrio por el peso de la caja’, pero cuando bajé mi mirada vi su marcado bulto y le dije ‘pues mire como lo puso ese accidente’ y solté una risita. Él se puso un poco nervioso y me dijo ‘no de verdad, no lo tomes a mal, o sea, fue un accidente, pero pues fue un accidente en un lugar muy llamativo’ y ya sin más le dije ‘bueno, a ver, veamos si el accidente se repite’, tome la ...