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Relato furry 1: mi verdadero padre
Fecha: 15/11/2023, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Cagliostro, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Historia furry erótica. Mi nombre es Eva y soy una Leona de 16 años de edad. Mi historia es la siguiente y trata acerca de el malentendido con mis padres. Todo empezó cuando empecé a buscar a mi padre biológico. Mamá es una leona, igual que yo, pero mi otro padre es una cebra y naturalmente me di cuenta a muy corta edad que no era mi verdadero padre. La diferencia de edad entre madre y yo desde unos 12 o 13 años, me tuvo muy joven nunca buscó a mi padre verdadero para que se haga cargo. Cuando encontré a mi verdadero padre quedé verdaderamente sorprendida. Nuestro tono de pelaje era el mismo y ambos teníamos ojos azules como ningún otro León los tiene. Él se llama Adam y cuando me lleva a su casa le presentó a su esposo: Theodore, una pantera negra macho. Mi padre Adam es verdaderamente, su ropa se ajusta perfectamente a su enorme cuerpo musculoso. —La última vez que me medí tenía 2 metros con 30 cm de altura—fue lo que me había dicho cuando quise saber del tema. —Me hubiera gustado heredar tu altura—le dije maravillada. —Mi tamaño da demasiado problemas, mira tus tetas, seguro que esas cosas enormes y jugosas te han causado unos cuantos lios—dijo riendo mientras con una de sus enormes manos posaba sobre mi teta izquierda. Estuvo así nada más que dos segundos pero fueron suficientes para darme cuenta que le gustó tocarla. "Él es gay, ¿No es así? No puedo gustarle", pensé algo nerviosa esa noche. "Además, soy su hija...". Cuando la idea de que mi propio ...
... padre me deseara cruzó en mi mente, algo en mi entrepierna se encendió. No pude evitarlo, mi mano se dirigió hacia mi vagina y mientras me tocaba pensé en aquella vez que lo vi por primera vez: toqué a la puerta del departamento, estaba muy nerviosa porque al fin lo conocería. Me abrió la puerta un león gigante, bestial, solo vestía unos calzoncillos ajustados que dejaban a la vista un gran bulto. Oí unos pasos fuera del cuarto, mi padre Adam y Theodore estaban en el pasillo susurrando y riendo tan bajo como Oye pero aún así los escuché. En silencio salí de mi habitación y me dirigí hacia la de ellos. Gracias al cielo dejaron la puerta abierta y la luz encendida y con la esperanza de que la oscuridad del pasillo me mantuviera escondido le eché un ojo a lo que hacían. Por primera ves lo vi completamente desnudo, sus piernas separadas y dejaban a la vista su falo largo y grueso. Theodore se agachó, tomó aquel delicioso pedazo de carne por el tronco y lo dirigió a su boca. Su lengua rosada la mía la cabeza de la verga de mi padre saboreando los jugos y dándole chupadas a sus grandes bolas. —Métete a la cama de una vez niña niña—dijo mi padre. Su voz me hizo temblar, ¿Acaso me había visto? Pero si está viendo hacia otro lado. Entonces lo entendí. Del baño de la habitación salió una muchacha de muy baja estatura. Se trataba de una ratona de pelaje blanco y que dejaba la vista sus grandes pechos desnudos. —Profesor, no sé si deba —dijo ella muy nerviosa. —No te ...