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Mi madre ebria y desnuda con ganas de sexo
Fecha: 23/02/2024, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: J. R. Sánchez, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... le pidió follarsela por el culo. Eso era lo que más ella disfrutaba, en muchas ocasiones la escuché en medio de la noche pedirle a los hombres que le metieran la polla por el culete. Así estuvieron delante de mí, bebiendo alcohol y follando por más de una hora. Luego como era costumbre, el tipo se largó llevándose su video VHS y su película pornográfica, y allí se quedó ella echada inconsciente en el colchón con olor a semen viejo de tanto que había follado encima de él. Con las piernas abiertas escurriendo leche caliente acabadita de echar dentro. Algo me tenía muy mal, no se me quitaba de la cabeza ver aquella polla inmensa y venosa, gorda y rojisa entrar y salir primero del coño, y luego de su apretado culo al que también llenó de cum. Me agaché muy silencioso entre su piernas, pues sabía que estaba tan ebria que no se iba a despertar. Y comencé a probar aquella leche con mi lengua, tanto me fui cargando de placer y morbo, que no me di cuenta que le estaba comiendo el coño con la lengua completamente adentro y ella se estaba moviendo de placer, hacía contracciones con su pelvis en mi boca, y empezó a decirme que le metiera la polla adentro, que quería sentirme adentro de ella. Pero lo hacía en un grado de inconsciencia que no me causaba temor de poder quedar al descubierto. Me descargué en el baño y me salía semen a borbotones parece de tanto deseo reprimido a lo largo de tantas ocasiones en que la había visto ensartada por otros hombres y no poder siquiera ...
... respirar, para que no se diera cuenta que estaba despierto. Pero más aún, por ser la primera vez que me obligaba prácticamente a observar como se la follaban delante de mí de la manera más descarada y pervertida que pueda tener una mujer en sus fantasías sexuales. Ahí no terminaron las experiencias. Una tarde llegué del preuniversitario, y saqué mis llaves del bolsillo; abrí la puerta y apenas entré a la casa, pude percibir un fuerte olor a sexo; era más que evidente. Mi mamá estaba acostada en el sofá de la sala, desnuda completamente, ebria a más no poder, y cuando miré a una esquina estaba puesto al lado del televisor el vídeo VHS, parece que el tipo de aquella tarde había vuelto por la misma experiencia, para repetirlo y quién sabe si hasta esperaban involucrarme a mí esta ocasión. Estaba mirando otra película pornográfica, que no era la misma de la última vez. Ella no tuvo reparo en que la estaba observando, me di cuenta desde que entré. Con el coño rebosado de leche se estaba masturbando; más bien se le estaba desbordando aquel líquido blanquecino viscoso entre sus piernas, mezclado con sus propios jugos de tanta depravación en su cabeza. Casi sin poder entender lo que me dijo balbuceó: apaga eso cuando termines. Y se acostó en el ya citado colchón pegajoso de semen dónde acostumbraba a hacer su cochinadas. En una ocasión lo hizo hasta con una mujer, una vecina lesbiana que también le gustaba beber, de grandes tetas y con un pedazo de coño igual peludo y con un clítoris ...