1. Relatos eróticos esposos cómplices cap 101


    Fecha: 07/03/2024, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Chacri, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... esposo estába desesperado por verme empalada por el perro y lo mantenía en el cuarto cuando teníamos relaciones para que yo lo acaricié, hasta que logré ver salir de su funda una verga, que no pensé que la tendría tan grande, por mi curiosidad se la ví bien y no tenía que envidiar a ningún hombre vergon.
    
    Se la acaricié en los días siguientes, escuchando a mi esposo decir, de lo mucho que gozaremos cuando el perro logre cacharme y otras cosas más que me encendieron y por deseo propio, la metí a mi boca, sintiendo primero su gran dureza y luego un sabor salado que con los días me agradó. Lo que me seguía preocupando era que no tenía cabeza ésa verga, pero no era de gran importancia.  
    
    Parece que aprendía rápido y al tomar confianza, él se encargaba de chuparme la concha y tragarse mis jugos.
    
    A la semana, cuando mi marido me  hacía un misionero, el perro lo bombeaba a él o cuando yo estaba en posición dominante el perro me bombeaba a mi.
    
    En la siguiente semana mi esposo me puso en el el piso en posición de perra y el animal se me montaba y en los intentos dejaba mi cuerpo con babas, arañones y adolorido, por que empujaba su verga con mucha fuerza y al no encajar me golpeaba los contornos.
    
    Fuimos corrigiendo ésos problemas, pero yo seguía esperando que algo pasara, para que mi esposo cambie de idea y me consiga un hombre.
    
    El perro con sus mitones, y yo tirada en el piso como perra,  siguió intentando por varios días, hasta que en uno de ésos empujones, logró ...
    ... metermela de un sólo golpe y violentamente, hasta lo más profundo de mi, dando un fuerte grito, que despertó a mi hijo mayor que al no escuchar más bulla volvió a dormirse, por que nos quedarnos en silencio, mientras yo me aguantaba el dolor, hasta que el perro terminó, dejando mi concha adolorida y botando un líquido aguado y caliente pero en gran cantidad. 
    
    Mi esposo feliz por haber visto ésa escena, que a mí me resultó repugnante y doloroso, pero para no herirlo fingía satisfacción, rogando que algún día le agarre el gusto y por que creo, ya no lo intentaremos con algún extraño.
    
    Así pasaron los días y yá era común que el perro me cache primero y luego mi esposo y sin querer le iba encontrando el gusto.
    
    Mi esposo me pidió permiso para grabar al perro cachandome y se lo permiti sólo por ésta vez.
    
    Amigos les confieso que de lo que yá me estaba gustando ser una perra, al ver mi cuerpito blanquito tirada en el piso montada por ése peludo marrón, dándome con tal violencia y a una velocidad que muchos hombres envidiarián, me sentí orgullosa y complacida a la vez, al ser la persona que lo goza y ahora poder ver desde otra óptica y comprendí lo que sentía mi esposo al verme convertida en perra.
    
    Decidimos guardar ésa grabación y a partir de ése momento grabar también las demás y lamentamos no haberlo hecho antes y así tuviéramos la del moreno y la del taxista, para recordarles mejor.
    
    Así pasaron nuestras semanas de completa felicidad, hasta que un día como cualquier ...
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