-
Relatos eróticos3 El culo de mi tia Betsy
Fecha: 16/05/2024, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Solidario, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
A partir de ése día, no podía dejar de pensar en el calor de la conchita de mi tía, sintiendo una necesidad diaria de estar con ella a pesar de su negativa al decir que podía enviciarme, pero con ruegos y promesas todas las noches estaba en su cama. Yo : Tía, cuéntame otra aventura de mi tío. Tia : En una oportunidad qué estuvimos tomando sólos, mareados nos fuimos a una localidad de blanquitos y parado en la puerta de un local de fiestas, él se paró sacándose la verga grande que tenía, asustando a las blanquitas que salían y mirando horrorizadas decían " Que horror, que le pasa a éste hombre, que viene aquí a mostrar semejante cosa " mientras yo, escondida me reía. Ésa noche lo hizo en varias oportunidades, hasta qué salió un grupo de ellos para pegarle y botarlo, pero viendolo y oliendo a licor sólo lo botaron, regresando a casa riendo, tomando y cachando toda la noche. Yo : Mi tío era terrible. Tia : Así era, hasta que se murió nuestro hijo y todo cambió. Yo : Que pena tia y de qué murió mi primo ? Tia : Otro día te cuento, si no me voy a poner triste y se me va a ir los deseos. Comenzó a chuparme la verga con unas ganas locas, teniendo que salirme por qué agregado al calor de su boca se me salía la leche. Luego en mi turno la hacía saltar al morder su concha y meter mi lengua lo más profundo hasta sacarle todos sus jugos. Tia : Hijo, tenemos que apurarnos, por qué mañana tenemos trabajo en la chacra Con ése aviso y cómo yá estamos ...
... calientes, la coloqué piernas al hombro y sin compasión se lo hundí de un sólo golpe dando ella un pequeño grito, comenzando a movernos mientras desesperado le mordía las piernas, pero nunca me dijo nada, hasta qué mirándonos, nos vaciamos quedando nuestras leches en el fondo de ella. Así pasaban nuestros días y fué tanta nuestra confianza qué regresando de la chacra nos bañamos y continuamos sin ropa hasta cachar y dormir. Yo estaba feliz de hacer lo que me provocara con mi tía sin reclamo alguno, a veces le cacheteaba duro las nalgas y las tetas o se las mordía dejando las huellas de mis dientes. Ante mi curiosidad no pude contenerme. Yo : Tía, discúlpame no te molesta o te duele las depravaciones que te hago ? Es qué no sé que tiene tu cuerpo que me pide que lo maltrate. Tia : No hijo, conozco a los hombres y no me molesta, más bien me hace sentir importante, por que encuentran en mi a la persona con quién desfogar todos sus más bajos y ocultos instintos. Tia : Si no mira, lo que usaba tu tío conmigo, dejándome días sin poder sentarme y yo contenta por qué después lo veía relajado y tranquilo. Me mostró una rama marrón larga de palmera, qué al tocarla y sentir su dureza me dió escalofríos, quitándome las ganas de seguir preguntando. Pasó otro mes y sin querer soltarme el culo y aún sin conseguir ayudante, viajé a mi casa siendo recibido con mucho cariño por mi familia y con muchas preguntas. En ésos dos días contesté todas sus preguntas y dándoles mi ...