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Relatos eróticos Mi esposa Elsa 6
Fecha: 22/05/2024, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Entregador, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Después que mi señora nos cerró la puerta de nuestro dormitorio, sentí lo expuesta que debe sentirse una mujer al verse débil y pequeña ante un hombre que le gana en fuerza y corpulencia. Calatos con Nora frente al espejo hice las mismas comparaciones que hice con Jon y mi mujer. Ella bien negra y yo bien blanco, ella de 1.90 de altura y yo de 1.70, ella bien corpulenta y yo normal, ella muestra una concha muy voluminosa y yo una verga menos de la media 13 X 3 . Ella me abrazó con toda su fuerza logrando que me faltará el aire y el beso que plasmo en mi boca hizo que extrañe a mi mujer como nunca antes. Luego se agachó pudiendo ver por el espejo un ovillo enorme de carne negra que empezó a mamarle la verga. Cuándo sentí que entraba en su boca, no pude dejar de percibir el gran calor que abrazaba mi verga y me transportaba a otra dimensión. Cómo si no fuera suficiente ésa sensación, ví su cara pegada a mi pelvis, habiendo desaparecido por completo mi verga con mis huevos dentro de su boca y su lengua jugaba con ellos. No podía creer lo que estaba sintiendo. En verdad nunca en mi vida me caché a una negra por ser algo racista. Lamenté lo perdido en mi juventud y me dije hoy día Nora me hará recuperar ése tiempo. Le pedí que se echara en la cama y sin saber por dónde empezar, lo hize chupándole las tetas, mientras que con las manos se las estrujaba con desesperación, viendo agradecimiento en su cara. Media hora me tomé para sentirme ...
... satisfecho. Luego le tomé una pierna para abrirla, pero me resultó bien pesada y es qué era más del doble de la de mi esposa y sintiéndome atraído por su dureza y color, la besé, sintiendo su piel dura, hecha para el castigo, se la mordi sin ningúna queja, más bien todo lo contrario, tomándome una hora en recorrer desde los muslos de las 2 piernas hasta los dedos de sus pies. Sentí que lograba excitarla y éso me hacía sentir bien por el momentos, por qué mi temor principal era el ridículo que haría mi pequeña verga contra su gran concha. Justo la tenía frente a mi con sus labios gruesos, fondo rojo, húmeda y palpitante. Empecé con unos brochasos de lengua escuchándola gemir, luego le abrí con mis dedos para ver más al fondo sin lograr mucho, encontrando sólo más jugos y un rojo más encendido. Queriendo hacer un buen papel a riesgo de su molestia, empezé mordiendo sus labios vaginales haciéndola saltar y tomar mis brazos fuerte con sus manos. Más decidido metí mi lengua sintiendo el calor deseado que uno quisiera al tomar una sopa y mientras más avanzaba se hacía más intenso y más deseado, pero tenía que conformarme, por que no tenía más lengua. Disfruté un sabor diferente con temperatura diferente sólo por 10 minutos por qué ella me pedía que termine que no aguantaba más. Me coloqué encima de ella con tranquilidad, por que sabía que mi peso no le afectaría y para mí era más cómodo y agradable. Por lo dura que estaba mi verga y lo mojada de su concha se deslizó con ...