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LA ESTRICTA ABUELA ISABEL. DISCIPLINA. PARTE I
Fecha: 30/06/2024, Categorías: Tus Relatos Autor: Anónimo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
CAPITULO II: REGRESIÓN DE EDAD ESTRICTA Al día siguiente de mi castigo, mi comportamiento hacia la abuela Isabel cambió por completo. Ella tenía razón iba a aprender a respetarla y obedecer. La mañana siguiente fue muy larga para mí. La abuela Isabel se pasó toda la mañana dándome instrucciones. Tuve que limpiar mi habitación por completo, ordenarla, fregarla. La pocilga llena de humo y botes de cerveza había llegado a su fin. Al terminar mi habitación, la abuela hizo un examen exhaustivo a mi habitación y me confiscó todo cuanto deseaba. Me quito mi paquete de cigarrillos, mis cervezas, el poco de hierba que conservaba y algunos objetos más. - ¡ Todo esto para ti ha terminado¡. – Me indicó mientras se guardaba todo cuanto me había confiscado en el bolsillo de su delantal y como siempre con sus guantes de goma rosas enfundados. Tras terminar la habitación tuve que hacer múltiples tareas domésticas. Yo que era un completo holgazán y ahora no tenía un momento de respiro. La abuela seguía dándome órdenes y me vigilaba constantemente. Obedecí todo cuanto me ordenó, por dos motivos: uno porque tenía el culo al rojo vivo y no deseaba recibir más correazos. Dos, porque sentía una sensación inexplicable, deseaba obedecer, veía a mi abuela como una mujer autoritaria, nunca antes había visto a una mujer tan estricta y aquello incluso me provocaba erecciones tan solo pensarlo. Si dudaba en alguna orden rápidamente me reprendía y amenazaba: - ¿Quieres que volvamos a ...
... la habitación, te ate a la cama y agarré la correa? – me amenazaba apuntándome con su dedo rosa de goma. Obedecía al instante cualquier instrucción recordando cómo me quemaba el culo en esos momentos. No deseaba ni un solo correazo más, había tenido suficientes. La abuela Isabel me ordenó ir al supermercado, me dio una lista con todo cuanto debía comprar. Me dispuse a realizar la compra minuciosamente tal como me ordenó y me di cuenta que el supermercado estaba muy lejos de su casa. Nosotros vivíamos en la punta contraria a donde se situaba el único supermercado del pueblo. Tras un largo recorrido compré todo cuanto había escrito en la lista. Me llamó mucho la atención que en la lista había indicado papilla para niños. Pensé que era una de las extrañezas de la abuela, quizás era un alimento que la gustaba en especial, pero estaba completamente equivocado. Llegué de nuevo a casa completamente cargado de bolsas después de un largo paseo. Llegué exhausto. Entregué las bolsas a la abuela y para mi sorpresa me dio una nueva instrucción: - ¡Vaya¡ se me ha olvidados incluir en la lista algunas cosas, vas a tener que volver a ir a por ellas - . Pretendía que volviese de nuevo hasta el supermercado que estaba realmente lejos. - Pero yo…. ¡Si acabo de volver¡ – Traté de evitar tener que ir tan lejos una vez más. - ¿Quieres que te lo explique de otra manera ?... ¿Agarró la correa y regresamos a la habitación? – Me amenazó si no cumplía sus órdenes. Me convenció por ...