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Un accidente cambió mi vida matrimonial (Segunda Parte)
Fecha: 19/08/2024, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Rigoberto, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... sienta a mi lado, me abraza y me da un beso y permanece ahí conmigo varios minutos en silencio y finalmente me dice-- "Gracias, créeme que si esto no fuera necesario no lo haría". ¿A qué se refería con 'necesario'? ¿A el dinero que obtendría o a su satisfacción personal? El tiempo me dio la respuesta, pero mientras tanto la acompañe según yo, para darle valór aunque sabía que sería una tortura para mi, pero al mismo tiempo sentía cierto morbo acompañado de mucha angustia. Un cúmulo de emosiones dificiles de describir. Les platicaré lo que vi y cómo me lo platicó ella, pues todo me contaba usandome de confidente. Salimos como a las 4:30 de la casa y, un poco pasadas las cinco de la tarde llegamos al parque de san francisco. Apoyado en mi muleta y en Elena, me sienté en una banca a la sombra de un tabachin. Elena llevaba un vestido color guinda, no muy sexi pues nunca acostumbró vestir así, pero éste le marcaba su cintura, cosa que hacía destacar la forma de sus caderas, y aunque el vestido no era escotado, sí resaltaba sus pechos no muy grandes pero firmes. Ahora no llevaba su pelo recogido como el día anterior, ahora se lo soltó sobre los hombros, se maquillo las mejillas y se pintó los labios. Yo me sentía muy incómodo y el corazón me latía a todo lo que daba. Le pregunté-- "¿Qué piensas a hacer?" Me dice-- "No lo sé, solo voy a caminar por ahí, por el parque y por las calles aquí alrededor. Si ves que me tardo, es que me salió algo y si no, aquí regreso un ratito ...
... contigo. ¡Deséame suerte!" Echa a caminar por el parque, como es más chico que el anterior, no la perdía de vista. Era temprano y había poca gente. En esa época del año el sol se ocultaba después de las 7 de la tarde, así que la vi caminar por la calle Melchor Ocampo, con rumbo al cine del mismo nombre y la perdí de vista. A pesar de todo lo que habíamos hablado y haberle dado mi permiso, mi inquietud era enorme y más porque no sabía ni con quien se fuera a encontrar. Pasa el tiempo ya cerca de las 7 la veo llegar, pero por el lado opuesto al que salió, venía por la calle Hidalgo por la acera contraria al parque, venía acompañada de un sujeto cuarentón de aspecto desaliñado, no como los del día anterior que se veían aseados y bien vestidos. Llegan al hotel Amalia, que está enfrente del parque y entran en él. ¡Otra vez esa sensación de vacío en el estómago! ¡A medida que pasan los minutos mi mente se llena de imágenes de villanías y perversiones sobre mi esposa! ¡Entre cuarenta o cincuenta minutos duró la tortura! Y tortura para mí, porque Elena sale tranquila y creo que hasta contenta, o al menos así me pareció al verla sonreír despidiendose del tipo. Él se aleja en la dirección por donde llegaron y ella aún permaneció un momento en la acera, tal vez esperando que el tipo se alejara, y ahora cruza la calle en dirección hacia donde estoy yo. Pero, apenas había cruzado la calle, veo una camioneta panel que se detiene junto a ella y un hombre le habla. ¡Tremenda mi sorpresa! ¡Era ...