1. El control de los impulsos


    Fecha: 15/11/2024, Categorías: Tus Relatos Autor: Mia, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Esa mañana mientras me alistaba para ir a trabajar, me miré al espejo y me prometí dejar de desearlo. 
    Había soñado con él, asi que su imagen estaba muy presente en mi.
    Pero la lucha interna se desvaneció al escuchar su voz. Volví a mojarme y sentí como mis grandes senos se erotizaban de forma inmediata. 
    Le di un beso muy cerca de su boca, moría de ganas de sentir su perfume.
    Me senté en mi escritorio y mientras luchaba contra el deseo que me recorría el cuerpo, ingresé a un reunión virtual sin dejar de mirarlo de a momentos por encima del monitor. 
    Veo sus firmes brazos, los mismos con los que me encantaría me tomé de la cadera para penetrarme repetidamente mientras su escroto golpea mi excitado clítoris.
    Nuestras miradas se cruzan y desvían en varias oportunidades.. 
    
    Llega la hora de irnos y el se sienta frente a mi, se inclina hacia delante y siento que mi corazón se va a detener, pero trato de disimular mi nerviosismo. No logro concentrarme, sus palabras se mezclan con el recuerdo de mi sueño. 
    ¡No puede ser tan sexi! Solo entiendo que necesitamos terminar algo, me pide que trabajemos juntos en un análisis que debemos presentar el día siguiente. 
    Comenzamos a trabajar, nuestras piernas se rozaban de vez en cuando. Osea cuando estábamos terminando, ya no había luz natural ni nadie en la oficina. 
    En un momento, apoye mi mano en su pierna, no me pude contener, lo hice simulando festejar la ...
    ... finalización, como quien felicita a alguien.
    
    Él sin embargo, más decidido puso su mano sobre la mía y la llevo a su bulto. Sentí como si pene se expandía dentro de su pantalón. 
    Su manos ya liberadas rodeaban mi rostro mientras que si lengua, invadía mi boca.
    Comencé a desabrochar si camisa. Su pecho era firme, sus pectorales se marcaban y sus brazos denotaban su fuerza. Él por lo tanto, ya estaba mordiendo y chupando mis pezones. 
    Me acostó sobre su escritorio, bajo desde mis pezones a la vagina usando su lengua. Corrió mi tanga roja e ingresó intercambiando largas subsiones al clítoris con cortos golpes de lengua. Esos orgasmos me hicieron gemir muy fuerte mientras decía -Siiii Agustín, meteme la toda.
    Decidí bajar, moría de ganas de llamar su pene desde la cabeza hasta la base. Baje su boxer y su verga golpeó mi boca, rápidamente la estaba degustando. Era agria pero me encantaba, quería que me acabe en la boca pero él me dió vuelta sobre su escritorio y me penetró con fuerza, tal como en mi sueño, sus testículos golpeaban mi vagina ya estimula por lo que sentía el orgasmo continuo. 
    Por un momento, dejó de penetrarme para meter su cabeza entre mis temblorosas piernas y seguir chupando y estirando el clítoris con sus labios.
     
    Siguió dándome placer pero ahora sí, ya completamente desnudos y en el piso. 
    Me monte sobre él, precione mi pelvis y comencé a cabalgar ese gran caballo que tanto había deseado 
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