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Promoción del 93. Capítulo 57
Fecha: 23/09/2025, Categorías: Grandes Series, Autor: MujerQueDesea, Fuente: TodoRelatos
El sol de la tarde se colaba por las cortinas del dormitorio, bañando de luz tenue la cuna donde Eva dormía, envuelta en un arrullo blanco con dibujos de patitos. Marisa, con una coleta mal hecha y ojeras que aún no habían encontrado tregua, se sentaba en el sofá con la pequeña en brazos, mientras Félix iba y venía desde la cocina con bandejas improvisadas de café, galletas y zumos. Aquel sábado por la tarde, la casa se convirtió en un santuario de mujeres y palabras. La primera en llegar fue Estefanía, con su voz desbordante y una bolsa de papel decorada con estrellas. —¡Madre mía, qué cosita más perfecta! —dijo apenas cruzó el umbral, dejando la bolsa y lanzándose a abrazar a Marisa con cuidado de no aplastarla. Eva se movió, emitió un pequeño sonido y Estefanía contuvo el aliento. —No me creo que sea tan bonita. ¿Eso sale de ti? —bromeó, mientras Félix fingía indignación desde la cocina. Después entraron Teresa y su pareja, con un ramo de flores colorido y un cojín bordado con el nombre de Eva en tonos lilas. Teresa, mucho más discreta que Estefanía, observó a la bebé en silencio unos segundos, emocionada. —Tiene los dedos largos —dijo al fin—. Va a tocar el piano, como tú decías, Marisa. Yo quiero una así. —Pues date prisa -alzó la voz Félix desde la cocina–, no sea que se te pase el arroz Teresa. —No se te ha pasado a tí –dijo Teresa riendo—, así que me sobra tiempo. Este era ya el nivel de confianza entre las amigas de Marisa y ...
... Félix. La llegada de Aurora fue más pausada, casi solemne. Llevaba un saquito de lino con detalles bordados a mano y un body con puntillas que ella misma había escogido con esmero. —Gracias por venir —dijo Marisa, abrazándola. Aurora sonrió, con dulzura sincera. Félix, desde el pasillo, contuvo la respiración unos segundos, pero fue recibido con una mirada serena de Aurora. Aquello también era un nuevo capítulo para ella. —Es preciosa —dijo, y se inclinó para ver a Eva dormida—. Tiene una paz en la cara… qué suerte la vuestra. Y es clavada a ti Marisa. La últimas en llegar fueron Isabel y Sonia, con sus correspondientes regalos: una caja de galletas ecológicas para Marisa, un peluche de koala, una arquitectura de un barco hecha con pañales, esto último cosa de Sonia, que siempre fue una auténtica friki de las manualidades y del diseño. Isabel se acercó al sofá y se sentó junto a Marisa. —¿Cómo estás? ¿Cómo lo llevas? —Bien… bueno, lo típico. El pecho escuece un poco, y hay noches que parece que Eva solo llora para recordar que existe —bromeó Marisa, y todas rieron. —¿Toma bien? —preguntó Teresa. —Sí, bastante. Pero las primeras veces fue duro… —Marisa bajó la mirada un instante—. No se habla suficiente de eso. De lo que duele, de la inseguridad. A veces lloro y no sé si es por agotamiento o por amor. —Es por las dos cosas —dijo Aurora, con voz cálida. La conversación derivó naturalmente hacia temas que solo mujeres que han vivido la maternidad, o la ...