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El placer de comerse un coño
Fecha: 02/10/2025, Categorías: Otros Eróticos, Autor: Pepitito, Fuente: CuentoRelatos
Seguramente quienes hayan leído mis anteriores relatos, recordarán que mis inicios en lo relativo al sexo, fueron con una señora mayor, que, con una ternura casi maternal, me llevó de su mano a conocer las maravillas que ofrece la unión íntima entre un varón y una mujer. A través de sus enseñanzas, pues la señora era una verdadera maestra en el tema, pude aprender cómo manejarme con una dama y hacerle sentir los mayores placeres del sexo. Entre ellos el cunnilingus, práctica de la cual me hice un verdadero fanático. De aquellas experiencias, luego perfeccionadas con el correr del tiempo, adquirí un método, por así llamarlo, que mis ocasionales compañeras han disfrutado y mucho, según mi lo hicieron notar en cada oportunidad. Aquí no trato de dar lecciones sino contar mis experiencias al respecto, con la secreta expectativa de que a algún lector le pueda interesar. El cunnilingus, o comida de coño, como mejor me gusta llamar a esta práctica, es a mi modo de ver, algo que no debería faltar en un encuentro sexual. Tengo entendido, porque así me lo han confesado algunas de las féminas a las cuales se lo he practicado, que, para ellas, además de ser un acto muy placentero del cual gozan una enormidad, lo sienten como un tributo que el varón le hace a su mujer dándole placer en su sitio más íntimo. Demás está decir que una comida de coño bien realizada es muy valorada y facilita que la comunión sexual sea perfecta. Para que ello ocurra, según mi opinión, se deben dar ...
... los siguientes requisitos: Con todos estos requisitos previos, de cumplirlos a raja tabla, habrás ganado parte de la situación. Por lo a mí respecta y según mis experiencias, prefiero que cuando practico un cunnilingus, la mujer esté acostada y preferentemente en una cama los más amplia posible para iniciar un recorrido por todo su cuerpo. Comienzo a dar suaves besos en su cuello, los oídos (muchas mujeres tienen ahí un sitio muy erógeno), por supuesto también en sus labios y mejillas. Me deslizo hacia sus pechos sabiendo que la dama aprecia las caricias en esa zona y con mi boca succiono cada pezón y si se da la ocasión, también suaves mordiscos en ellos. Con las manos magreo suavemente sus senos. Si todo marcha bien, aquí empezarás a notar que tu pareja comienza a calentar motores. Te lo hará saber con palabras o gestos, o bien con gemidos. Siguiente paso, me sitúo en su zona pelviana. Si ella tiene vello en esta parte de su cuerpo, con mis dedos juego con ellos, acariciándolos o haciendo rulos con ellos. Con vello o depilada, comienza la culminación del recorrido. Corresponde lamer y besar toda la zona sin llegar a tocar el origen de la parte vaginal. Con ambas manos apoyadas en la zona de las rodillas, abro sus piernas muy despacio para comenzar a besar y lamer lentamente y milímetro a milímetro, la parte interior de sus muslos desde la rodilla hasta la base de la vagina. Llegado a ese punto del recorrido, luego de mirar la belleza natural de ese coño que se ...