1. Sometida por mi criada


    Fecha: 21/11/2025, Categorías: No Consentido Autor: biembre58, Fuente: CuentoRelatos

    Una vez firmados todos los papeles del divorcio, inicie una nueva vida me traslade de Madrid a Almería con mi hijo Álvaro. El motivo es que encontré un trabajo bien remunerado y con un buen horario y mi hijo empezó a ir a la universidad. Durante los primeros días nos alojamos en un hotel, pero rápidamente encontré un chalet que alquilaban un matrimonio ingles que tuvo que volver a su país al encontrarse muy mayores, visite el chalet y lo encontré muy bien situado, alejado del bullicio de la ciudad y con unas vistas extraordinarias, tenía de todo, tres habitaciones, dos baños, una amplía cocina y extenso comedor, rápidamente quede encantada y me quedaba muy cerca de mi trabajo y de un gran centro comercial, había una parada de bus que conectaba con la universidad para mi hijo.
    
    El precio del alquiler no era muy caro y mi holgada economía me lo permitía de sobras, pero en el precio incluía una chica filipina interna que hacía de criada del matrimonio y sus papeles no le permitían vivir en Inglaterra a causa del Brexit. Tuve que decidir si nos quedábamos a aquella chica o no, la verdad es que al hacer los números no suponía un gasto muy elevado y lo que le pagaban por el alquiler del piso de Madrid amortiguaba aquel gasto y decidí que se quedara durante un tiempo y así me ayudaba con la limpieza y el chalet no se quedaba solo cuando estuviésemos fuera.
    
    Diwa es como se llamaba aquella chica era muy delgada y su piel muy morena, tenía el pelo muy largo aunque lo llevaba ...
    ... siempre recogido y siempre con una sonrisa, tenía 32 años y sabía que era viuda y que no tenía hijos y tan solo una hermana en Barcelona. Hablaba perfectamente el castellano.
    
    Aquel fin de semana nos trasladamos a vivir al chalet y Diwa nos ayudo a colocar todas nuestras cosas y prepararnos la comida, que tanto a mí como a mi hijo nos encanto, cocinaba una mezcla entre asiático y platos cotidianos de aquí. La distribución de las habitaciones era un poco extraña, la habitación grande que era la mía tenía un amplio baño con ducha y jacuzzi y al lado había una habitación pequeña que daba al interior y al otro lado del chalet separada por el comedor y la cocina estaba la otra habitación, muy amplía y con un lavabo completo al lado. Diwa dormía en la habitación pequeña y utilizaba el lavabo del otro lado y decidí que utilizase mi lavabo y así mi hijo tendría una habitación apartada y con su propio lavabo.
    
    Poco a poco nos fuimos acostumbrando al chalet y su convivencia, Diwa era una joya nos tenía siempre preparada la comida con su sonrisa habitual, un día me percate que diwa no estaba como siempre y al preguntarle me explico llorando que se la había roto el portátil y que no podía comprarse otro.
    
    – Anda ven – le dije y la lleva al parking donde guardaba unas cajas en las que había un portátil de mi ex marido, me lo lleve al recoger las cosas y yo ya tenía uno – mañana lo llevamos a formatear y ya tienes un ordenador nuevo.
    
    Diwa se quedo muy emocionada y contenta y me abrazo ...
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