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Nos sacamos las ganas
Fecha: 19/12/2025, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: carogonza80, Fuente: CuentoRelatos
Siempre nos tuvimos ganas, siempre. Nos gustábamos mucho, pero solo nos habíamos encontrado en un beso, y nos quedamos con ganas de más, de mucho más, pero nos habíamos conocido en un tiempo en el que no podíamos llegar a más. El tiempo pasó, no volvimos a cruzarnos, pero aún nos teníamos en nuestras fantasías. Hace un par de días nos vimos, cruzamos miradas vergonzosas, nerviosas, el recuerdo de aquel beso volvió y las ganas escondidas durante todo este tiempo también. El formaba parte de mi pasado, de mis recuerdos, de mis ganas y mis deseos. Era parte de aquella época libre, de estudiante y soltería que ya formaba parte de mi pasado. Hace ya varios años atrás, una noche, en una reunión organizada por un compañero de facultad, nos presentaron y la conexión fue instantánea, se podía sentir la atracción entre nosotros. Recuerdo aun esa noche, estaba sentada junto a unas amigas, riendo de cosas de chicas, cuando se acercó sonriendo y se sentó a mi lado. Pasamos la noche juntos, bailamos, coqueteamos, él tomaba mi cintura para hablarme al oído con la excusa de la música a alto volumen, podía oler su cuello cada vez que se acercaba y me excitaba cada vez que lo hacía. En un momento de la noche buscamos un lugar más apartado de la gente para poder hablar mejor, conocernos un poco más. Nos sentamos en un sillón, en el patio, lejos de nuestros amigos. Aprovechamos la privacidad para tornar la conversación más privada también. Nuestros cuerpos se ...
... acercaban cada vez más, se rozaban, parecía inocente, pero nos buscábamos, nos tocábamos, nos sentíamos. Me acerqué sutilmente a su boca y lo besé tímida, pero acaloradamente, sentí sus manos en mis pechos y las mías buscaban su entrepierna, olía exquisito, pero besaba mucho mejor. Y nos encontró la mañana, la luz del día se hizo presente y nuestros cuerpos debían separarse, la noche había llegado a su fin y con ella se iba nuestro intenso encuentro. Y nos quedamos con ganas, con muchas ganas. Esa madrugada quedó en mi memoria, y estaba segura que también en la de él. Pasaron varios años sin saber el uno del otro. Por cuestiones laborales volví a la ciudad donde estudié mi carrera, y por esas causalidades de la vida, nos encontramos nuevamente, frente a frente. Él era el representante legal de la firma en donde yo comenzaba a trabajar. Me hizo una entrevista de trabajo y cuando leyó mi nombre en el currículum vitae se le dibujó una sonrisa pícara en su hermosa cara, al mirarme y comprobar quien estaba delante suyo, sus ojos brillaron y los míos respondieron de igual manera. En la intimidad de su oficina volvimos a sentarnos juntos, nuestras bocas se encontraron en un beso largo y caliente, las lenguas se buscaban y se encontraban y nos excitamos mucho. Lamentablemente estábamos en su lugar de trabajo y su secretaria arruinó el momento llamando a la puerta. Cruzamos teléfonos, la entrevista llegó a su fin y nuestras ganas mutuas volvieron a nuestros ...