-
Relatos cortos de bondage. Parte I
Fecha: 27/12/2025, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Hecuba, Fuente: TodoRelatos
PLACER COMPARTIDO Desnuda y atada con un crotchrope… Por favor, dime que no vas a dejarme así, simplemente atada sobre la cama. Dime que jugarás con mi cuerpo un rato. Dime que detrás de esa sonrisa traviesa se esconde un magic wand… Dime que te masturbaras mientras la usas sobre mi clítoris y que te correras encima de mí… Así compartiremos el mismo placer juntos. TRAVIESA Adoro el juego de fingir que soy dulcemente dócil, de dejar que creas que soy toda cooperación, sin resistencia, dispuesta a obedecer cada una de tus órdenes. ¿Quieres atarme? Te ofrezco con gusto las muñecas a la espalda. ¿Luego pasas a mis tobillos? Perfecto. Es entonces cuando, en silencio, deshago el nudo de mis muñecas, fuiste descuidado y lo dejaste justo al alcance. Y cuando por fin lo notas, yo me hago la inocente: "¿Oh? ¿Qué ha pasado? ¿Es que no sabes atarme bien?" Intentas que no se note, pero yo lo percibo. Ese pequeño ceño fruncido, la tensión en tu mandíbula… tan encantadores cuando intentas que no vea que me he metido bajo tu piel. Me amordazas con una mordaza tipo “cleave”, como si eso pudiera detenerme. Pero en cuanto apartas la mirada, muevo la mandíbula, empujo con la lengua y la mordaza se desliza fuera. Ahora lo sabes. Te estoy provocando. Probándote. Retándote a que te pongas serio. Y lo haces. Vuelves a meter la ...
... mordaza entre mis labios, esta vez asegurándola con cinta. Se acabaron los juegos. Repasas cada nudo, apretándolos más. Luego me empujas sobre la cama y caigo como un árbol recién talado. Me pones en un hogtie, y con un solo y firme tirón, todo se tensa, arqueando mi espalda mientras un sonido ahogado se me escapa. Lo captas y sonríes, orgulloso de mi reacción. Pero aún no has terminado. Quieres demostrarme quién manda de verdad. Así que atas mis dedos de los pies. Miras a tu alrededor, buscando más herramientas, más formas de imponerte. Pero no me sostienes la mirada el tiempo suficiente para verlo. Ese brillo de satisfacción silenciosa que hay en mis ojos. Porque esto es exactamente lo que quería: que perdieras la paciencia, aunque fuera un poco. Que te volvieras más brusco, más decidido. Descaradamente dominante. No te preocupes, el tango es un baile para dos, y lo estás disfrutando tanto como yo. Ahora solo queda que te presione lo justo para que, por fin, me desates las piernas y me folles como he estado deseando desde el principio. Y, cuando hayas acabado conmigo, todavía estarás refunfuñando de una forma que resulta adorable, lo que probablemente signifique que me dejarás atada a la cama un rato más, solo para dejar claro tu punto. Tu ego, por fin, completamente satisfecho. ¿Y el mío? Oh… ronronea de pura lujuria.
«1»