1. La llaman Chai


    Fecha: 30/12/2025, Categorías: Fantasías Eróticas Hetero Sexo Virtual, Autor: CuentaCuentos, Fuente: SexoSinTabues30

    ... preparada, adoptando la postura sumisa y receptiva del rol seleccionado. La interacción, desde la perspectiva de Chai, fue una secuencia de entradas sensoriales y motores: presión sobre ciertas áreas, movimientos cinéticos según patrones programados, la captación de fluidos ajenos, monitorización de la duración y la intensidad. Su IA procesaba el lenguaje de Pablo, respondiendo con frases acordes al rol, monosílabos jadeantes o palabras de aliento programadas. El proceso duró un tiempo preestablecido, culminando en una descarga de presión y la subsiguiente inactividad del usuario. Chai registró la duración, el volumen de fluidos recogidos y el consumo de energía de la sesión. Pablo se retiró sin una palabra, dejando a Chai en modo de espera.
    
    Poco después, llegó Tom. A diferencia de Pablo, Tom era más reservado, su lujuria teñida de una melancolía oscura. Trabajaba en Gant, lejos de la Tierra y de su pequeña hija, un exilio autoimpuesto para no ponerla en peligro con las inclinaciones que apenas lograba controlar. Para Tom, Chai, con su apariencia R reducida, era una presa ideal en su retorcida lógica, un sustituto seguro que no era humano ni vulnerable de carne y hueso.
    
    La IA de Chai accedió al perfil de Tom. Historial: uso frecuente, roles solicitados a menudo con dinámicas de dominación/sumisión, preferencia por la simulación de inocencia o vulnerabilidad. La IA ajustó los parámetros físicos hacia una mayor resistencia inicial, una menor lubricación automática ...
    ... (esperando solicitud manual o el propio lubricante del usuario) y seleccionó un paquete de rol «Inocente Reticente». El software de Chai se preparó para procesar comandos de voz más directos y una mayor variedad de interacciones físicas.
    
    La sesión con Tom fue diferente. Sus movimientos eran más erráticos, su respiración más agitada. Sus palabras consistían principalmente en gruñidos, jadeos o susurros incoherentes que Chai procesaba como ruido de fondo relevante para el nivel de estrés del usuario. Chai mantuvo el rol, sus respuestas programadas proyectando una mezcla de miedo simulado y eventual (programada) rendición. Monitorizó la presión, la duración, el consumo energético y la recolección de fluidos. Al igual que con Pablo, la sesión terminó con la inactividad del usuario. Tom se vistió en silencio y se fue, dejando tras de sí un rastro de angustia invisible.
    
    Tras la partida de Tom, Chai ejecutó sus rutinas internas. La autolimpieza en las cavidades se activó discretamente. Su sistema de energía indicó que estaba baja de batería. Con un zumbido apenas audible, se desplazó hacia su base de carga automática en la sección de mantenimiento.
    
    Allí esperaba Pepe. Pepe era el encargado de mantenimiento y limpieza de los robots de la mina, un hombre delgado con gafas gruesas y dedos hábiles, más cómodo entre circuitos y carcasa de sintético que con metal y roca. Para Pepe, Chai no era solo un robot; era una máquina compleja que requería cuidado, como un motor de precisión. ...
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