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Mariella - Madura infiel
Fecha: 02/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: lunatacas, Fuente: TodoRelatos
... hermosas tetas de su prisión y se las amasaba suavemente. Se volteó repentinamente para besarme lujuriosamente, ahora no había la menor duda estaba entregada, baje desando sus lóbulos y cuello, me entretuve largo rato en sus bellas senos, aureola marrón grande, sus pezones erectos como una nuez, fueron succionados y mordisqueados incontables veces, amasaba su circunferencia deleitándome a mi antojo con ellos, para continuar mi camino por su abdomen plano, jugando con la hendidura de su ombligo, recogí sus piernas a la altura de las rodillas para pegarlas sobre su torso, teniendo su vulva expuesta, lamiendo sus labios, succionando su rosado, duro y pequeño botón, ufffff, mis dedos invadieron su vagina, mmmmm, ¡qué rico!, mmmmm, ¡qué rico!, mmmmm, la fricción fue incrementando, arrancándole más gemidos, me percate del sillón tántrico y la tome de la mano para posicionarla sobre el mismo, la lámina pegada al costado del mismo me ayudo a saber cómo usarlo, con su espalda arqueada hacia abajo dejaba su vulva expuesta, me acomode en el suelo y me apodere de su sexo una vez más, ufffff, tenía a mi disposición ese delicioso manjar, se me enfrió el trasero y la reacomode para seguir con el cunnilingus. Mariella se tensaba continuamente a cada estimulo, mis dedos siguieron entrando y saliendo de su interior, un par de minutos bastaron para que alcanzara el primer orgasmo de la noche, silencioso, solo temblaba, recogió las piernas y atrapo mis dedos en su interior, sus manos ...
... trataron de detener mi movimiento, al percatarme me acerque a sus pechos para succionar y lamer suavemente sus pezones, esto la conduciría a una nueva andanada de espasmos, su expresión era de asombro, soltando largos suspiros y pequeños gemidos, un beso sello ese nuevo clímax. Sin que se recupere aun, baje nuevamente esta vez para saborear sus jugos vaginales, ufffff, se había venido copiosamente, mojando prácticamente el sillón, ahora su almeja estaba completamente abierta, sus carnosos labios mostraban el interior de su sabroso agujero y eran coronados por la lustrosa nuez de su clítoris, deje la zona totalmente limpia y volví a meter mis dedos en su cavidad, Mariella recibía gustosa mis incursiones - mmmmm, ¡qué rico!, mmmmm, ¡qué rico!, mmmmm – murmuraba tenuemente. Me había embelesado con su vulva, no podía dejar de probarla, posicionando a su dueña en todas las variables posibles que ofrecía el dichoso sillón, para poder degustarla, perdí la noción del tiempo en este accionar, pero su vulva era adictiva, en mi mente no podía entender como su marido desperdiciaba semejante manjar, en fin, gajes del oficio. Mi accionar provoco un par de orgasmos más en Mariella, dejándola exhausta, agitada y complacida, tras mi última incursión me recosté en el respaldar del sillón. Ella recupero el aire y me desvistió, con todo lo acontecido no me había percatado que aún estaba con ropa, pidió que me acomode y masturbándome suavemente me comía a besos, bajo besando mi cuello y ...