1. Amor fraternal: Rompiendo el hielo


    Fecha: 04/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Lena Hache, Fuente: TodoRelatos

    Me iba de vacaciones con mi grupo de amigos. Éramos cinco chicas y cinco chicos. Entre ellos estaba mi hermano pequeño, Álvaro. Yo siempre he preferido llamarlo Peque porque a él le fastidia que le recuerde que es el pequeño, ya que sólo le saco siete minutos. La cosa es que nos íbamos a la playa la pandi de toda la vida. Habíamos reservado cinco habitaciones dobles en un hotel en la Costa Brava y, como teníamos que dormir de dos en dos, pues dos habitaciones de chicas, dos habitaciones de chicos y una para un chico y una chica. Y, ¿a quién le tocaba compartir con alguien del sexo contrario? Pues claro. A los mellizos. Me tocaba, como siempre, compartir habitación con mi hermano. Y lo que es peor, también me tocaba compartir baño.
    
    Estaba algo molesta con el grupo porque ni siquiera nos preguntaron si queríamos compartir habitación. Lo dieron por hecho. Y a mí no me gustaba. No me importaba de vez en cuando, pero no me hacía ninguna gracia hacerlo siempre. Me sentía desplazada. Nunca, nunca había compartido habitación con ninguna de mis amigas porque siempre tenía que compartir con mi hermano.
    
    A causa de esa irritación, cuando llegamos al hotel, pasé de ellos. Dejé mi equipaje en mi habitación y cogí una toalla. El bikini no me lo puse porque ya lo llevaba puesto. Álvaro, al oír mis razones para abandonar a los demás, se unió a mi indignación y me secundó. Nos bajamos a la playa sin siquiera avisar a nuestros amigos. Nos alejamos del hotel todo lo que pudimos y nos ...
    ... pusimos en un rincón algo escondido.
    
    El sitio estaba lleno de tipos con pinta de pervertidos. Debíamos tener unas caras muy descompuestas porque una pareja, un chico y una chica, de nuestra edad se nos acercó descojonándose para advertirnos que estábamos en un lugar de folleteo y que nos teníamos que ir de allí si no queríamos que nos diesen un pollazo en la cara. Nos invitaron a ir con ellos y los seguimos con más miedo por llevarnos un pollazo que por otra cosa.
    
    Se llamaban Marc y Teresa. Eran clavados el uno al otro. Di por hecho que eran hermanos. Dos macizos tan rubios que parecían suecos. Tenían la piel morena, pero no un moreno bonito, más bien un moreno de estos que salen al quemarse veinte días seguidos. Era un moreno que dolía sólo con mirarlo, pero les resaltaba los ojazos azules que tenían.
    
    A mi hermano y a mí nos impresionó que no paraban de meterse mano el uno al otro. Álvaro y yo teníamos mucha confianza, pero yo nunca había dejado que él me sobase en culo por debajo del bikini, como Marc le hacía a Teresa.
    
    - ¡Ah! Sois novios. Pensaba que erais hermanos. - Comenté pensando en alto.
    
    - Bueno... - Me contestó Teresa con una cara traviesa. - Somos las dos cosas.
    
    A Álvaro y a mí se nos abrieron los ojos y la boca. No podíamos creernos lo que estábamos escuchando.
    
    - ¡¿Cómo?! - Reaccioné yo.
    
    - Sí, sí. Somos pareja. Nos gustamos, nos queremos y nos follamos. Si lo puedes hacer con un desconocido, ¿por qué no con tu hermano? - Me dijo Marc.
    
    Sus ...
«123»