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Noche de tormenta en la montaña con Isabel
Fecha: 09/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: tupakins, Fuente: TodoRelatos
... tocando la polla sin ningún reparo. Después de los manoseos, (caricias) y que el pene respondiera de una manera espléndida, al ponerse como un mástil, (palo). Al notar su dureza y que parecían dos bolas de billar, esta vez más que palabras de parese, preguntó:-- ella: ¿Cuánto hace que no los has vaciado?Me la quedé mirando fijamente a los ojos disfrutando de sus caricias y respondí observando la hora del reloj del ordenador.-- yo: Señora eres muy curiosa, vaya preguntas que me haces, si te digo que no hace mucho más de seis horas, ¿me creerías?-- ella: ¿No me digas que te la meneaste, (masturbarte) anoche después de vernos en la cocina? -- yo: Vale, pues no te lo digo.-- ella: No seas bobo, ¿Lo hiciste, te la meneaste, o lo dices por decir?, están tan duros que parece que haga un siglo que no los descargas, parecen estar bien repletos. -- yo: Bueno vale te dejo que pienses lo que te parezca, pero ¿te vas a atrever o no?-- ella: ¿Atreverme, a que? -- yo: A que va a ser, a ti que te parece.-- ella: Te refieres a si voy a dejar que me la metas?, noo.-- yo: Noo, pues deja ya de tocarme y ponerme cachondo que eres como todas, a la hora de la verdad.-- ella: Yo no he dicho que qu no quiera que me la metas, he dicho que no voy a dejar que los hagas, que lo hagas tu, pero puedo hacerlo yo.Esa afirmación me descolocó y no me dio tiempo a responderle. Con el manoseo que me propicia la mujer me estaba excitando tanto que notaba que si no paraba me iba a correr de un momento a ...
... otro y así se lo dije.-- yo: Ooh dios. Para, para, no sigas que me voy a correr si no paras.La mujer estaba completamente excitada. Según me había contado hacia un momento el marido no la atendía como ella necesitaba, y solo le echaba un polvo de vez en cuando. Ver aquella tremenda tranca dando saltitos en sus manos en su total plenitud ante ella, la hizo excitarse al máximo, poniendo cardiaca y en su cabeza comenzó dudar de lo que yo le estaba proponiendo, sentarte sobre aquella enorme tranca y metérsela hasta las bolas (huevos). Era consciente que era muy grande sobre todo muy grueso y podía dañarla, mi pene era muy superior tanto de larga como de gorda a la de su esposo, y al no haber tenido hijos sabía que su coño, vagina era estrecha para cobijar (sentir) dentro aquel pedazo de rabo como ella decía y la hacía ser prudente, no deseaba acabar lastimada y tener que darle una explicación a su marido cuando volviera si notaba que su caminar no era normal. Otra de las cosas (dudas) era que nunca le había sido infiel a su esposo, eso también hacía que se lo pensara, y lo que más miedo le daba, todo eso lo se porque me lo confesó más tarde era que aún seguía siendo fértil y podía embarazarla, aunque la regla no era tan puntual como a los veinte años le seguía bajando, aunque le fallara algún mes, también por momentos llego a pensar que si llevara condones, pero debido a mi juventud y ser virgen lo más seguro es que no llevara condones como hacían la mayoría de hombres por si se les ...