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Me pasó por calentona
Fecha: 13/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Hetero Infidelidad Autor: vmarina82, Fuente: SexoSinTabues30
Mi nombre es Marina y tengo 35 años. Soy de tez blanca, pelo castaño y no soy muy alta, 1,60 para ser más precisa. Estoy casada hace 8 años y tengo dos hijos. Con mi marido siempre fantaseamos con las infidelidades para hacernos excitar mutuamente, aunque nunca hicimos nada en realidad. De profesión soy veterinaria, trabajé muchos años con una señora hasta que se jubiló y me dejó todo a mi cargo, entre lo que se encontraba su hijo Osvaldo, que trabajaba en el local haciendo mandados y trabajos pequeños como bañar animales y demás. Era evidente que el pobre muchacho, de unos 18 años, tenía algún problema mental no diagnosticado, pues era muy infantil en sus pensamientos y en el trato con las personas. Físicamente era muy grande, me sacaba prácticamente 40 centímetros de estatura y tenía una fuerza fuera de lo común, lo había visto dominar animales bravos con facilidad. Siempre vi cómo intentaba mirarme, sobre todo cuando llevaba puesto el camisolín para atender, que si me agachaba dejaba ver parte de mi corpiño. Nunca me hizo ni dijo nada pero, por la forma en que me miraba, estaba segura que Osvaldo se tocaba pensando en mi y eso me generaba cierto morbo. Con el tiempo me fueron creciendo las ganas de alimentar esa perversión, así que se me ocurrió que una noche que me tuviera que quedar de guardia le pediría ayuda para jugar un poco con la situación pero sin hacer nada, solo dejarle ver más tranquilo. Así fue que llegó una noche de Agosto en la cual un perro debía quedarse ...
... internado toda la noche con cuidados intensivos, por lo que debía de quedarme en la veterinaria. Cuando le digo a mi marido que debía quedarme y que Osvaldo me iba a dar una mano, me hizo comentarios mientras me magreaba un poco las tetas sobre mi ropa como «-ojo que el niñato ese te tiene ganas, no pases de una mamada…», o «-usa preservativo que el lerdo ese debe tener para llenarte completa…». Como siempre bromeabamos con esos temas le dije: «-se te ocurre algo para jugar con él?» Entonces a mi marido se le ocurrió que use una camiseta blanca sin corpiño, que me ponga una tanga que se vea a través del pantalón y me pinte la boca y las uñas. Si estaba excitada antes, ahora con este repentino morbo de mi marido me puse bastante nerviosa. Sabía que solo sería un juego, pero estaba cada vez más caliente. Al anochecer, cierro la veterinaria, Osvaldo estaba terminando de barrer y yo me fui al baño a asearme. Estando ahí aprovecho para pintarme la boca de rojo fuerte y las uñas de un color negro, y luego me pongo la tanga y la camiseta sin corpiño… no tengo tetas muy grandes pero sí se me marcan mucho los pezones, sobre todo después de mi primer embarazo. Las tetas se me marcaban mucho, me sentía expuesta pero igual me decidí y salí del baño no sin antes mandarle algunas fotos a mi marido. Osvaldo al verme se quedó mudo, me clavó la mirada en las tetas de una manera que no me hubiera imaginado, evidentemente fue más fuerte la vista que los pocos filtros de decencia que le quedaban ...