1. Barr


    Fecha: 17/01/2026, Categorías: Gays Autor: Max, Fuente: TodoRelatos

    ... cabeza algo pesada por el alcohol, se levantó de inmediato y la tomó en brazos.
    
    —Vamos, mi amor, es tarde… Tienes que dormir.
    
    Pero la niña se resistía, sollozando con fuerza.
    
    Leandro, observándolo desde la mesa, se levantó y se acercó con naturalidad.
    
    —Déjame intentarlo.
    
    Gerónimo, agotado, se la pasó sin dudar.
    
    Y, como si fuese lo más natural del mundo, Sabrina se acomodó en los brazos de Leandro, soltó un suspiro y en cuestión de segundos se quedó dormida.
    
    Gerónimo parpadeó, incrédulo.
    
    —No puedo creerlo…
    
    Leandro sonrió con timidez y la llevó a la habitación, donde intentó acostarla en la cuna.
    
    Pero en cuanto la separó de su cuerpo, la niña volvió a llorar.
    
    Repitió el proceso varias veces. En brazos, dormía plácida; en la cama, volvía a despertar.
    
    Después del tercer intento, Leandro suspiró, un poco ebrio, un poco rendido.
    
    Se tumbó primero en la cama grande y la apoyó sobre su pecho.
    
    Sabrina dejó escapar un pequeño suspiro y volvió a dormirse de inmediato.
    
    Quiso moverse, pero sabía que si lo hacía, la despertaría.
    
    Así que simplemente cerró los ojos.
    
    Y sin darse cuenta, se quedó dormido.
    
    Desde la puerta de la habitación, Gerónimo observaba la escena.
    
    No sabía qué hacer.
    
    Podría despertarlo y decirle que se fuera, pero era evidente que estaba algo borracho. No era seguro que volviera a su casa en ese estado.
    
    Se acercó en silencio, le quitó las zapatillas y lo acomodó lo mejor que pudo en la cama.
    
    Después, se ...
    ... inclinó sobre su hija y le depositó un beso en la frente.
    
    Sabrina abrió los ojos justo en ese momento y lo miró con una expresión curiosa.
    
    —¿Qué crees que estás haciendo? —le susurró, sonriendo.
    
    Para su sorpresa, la niña le devolvió la sonrisa, una sonrisa juguetona, pícara.
    
    Gerónimo frunció el ceño con diversión.
    
    Era imposible.
    
    Apenas tenía dos años. No podía estar haciendo esto a propósito.
    
    ¿O sí?
    
    Suspiró, negó con la cabeza y salió de la habitación, dirigiéndose a la suya.
    
    Esa noche todos incluido un niña de dos años durmieron profundamente.
    
    A la mañana siguiente, el primero en despertar fue Leandro.
    
    Se movió ligeramente y sintió el peso tibio de la niña sobre su pecho.
    
    No era su casa.
    
    Tardó unos segundos en recordar lo que había pasado.
    
    Con cuidado, se deslizó fuera de la cama, dejando a Sabrina dormida.
    
    Salió de la habitación y, todavía adormilado, abrió la puerta que creyó que llevaba al baño.
    
    Pero no era el baño.
    
    Era la habitación de Gerónimo.
    
    Se quedó congelado en el umbral.
    
    El hombre dormía boca abajo, solo con un bóxer blanco.
    
    Su espalda ancha y musculosa se descubría por completo con cada respiración pausada.
    
    Leandro sintió el calor subirle al rostro y cerró la puerta con sumo cuidado.
    
    Se dirigió a la cocina con el corazón latiéndole con fuerza en el pecho.
    
    Encendió la cafetera y empezó a preparar el desayuno, tratando de distraerse.
    
    Mientras movía los ingredientes, los recuerdos de la conversación ...
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