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Gracias a mi primo, desarrollé el gusto por la marihuana, el porno, vestirme de mujer, mamar vergas y gustosamente dejarme dar por el culo.
Fecha: 18/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Transexuales Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30
Cuando mi primo se marchó de nuestra casa, encontré en su habitación, un sin número de revistas, y videos porno. Además, de una buena cantidad de la marihuana, mi primo mucho antes de marcharse, me había dejado en ocasiones, ver las revistas, y los videos, así como también me había dado marihuana, al principio cambio de que le hiciera la paja, luego que le mamara su verga, y posteriormente obligándome a vestir de chica me dejaba gustosamente, dar por el culo por mi primo, hasta que se marchó de casa. Así que yo ya había desarrollado el gusto o mejor dicho la adicción, por la marihuana, por el porno, y que me dieran por el culo, cosa que al principio no se lo dije a nadie, y mucho menos a mi madre. Después de que mi primo se marchó de nuestra casa, a los pocos días en la academia donde yo estudiaba, gracias al olor a marihuana, descubrí que un compañero de clases la fumaba, al principio él me lo negó, pero cuando le dije, que yo también fumaba, y que tenía un poco en casa, gustoso aceptó mi invitación para fumáramos tranquilos en mi casa. Al llegar lo llevé a mi cuarto, donde lo dejé viendo un video porno, luego fui a mi escondite en el patio, y saqué varias revistas porno, que después de ponernos a fumar, lo dejé viendo el video, mientras que yo sin decirle nada me fui a cambiar de ropa. Cuando regresé a su lado, ya mí compañero de clases, se encontraba con los pantalones y sus interiores a la altura de sus rodillas, comenzándose hacer una paja, pero al levantar la mirada ...
... y darse cuenta de cómo yo me encontraba vestido, con una faldita bien corta, y una pequeña blusa, mostrándole mis nalgas descaradamente, se quedó boquiabierto, sin saber que decir. Hasta que me le acerqué y con voz de chica, le dije. “Hola, yo soy la hermana gemela, de tu compañero de clases” y extendiéndole mi mano, agarré la suya, para seguir diciéndole. “Bien venido a casa.” Él desde luego que de inmediato, se dio cuenta de que era yo, pero me siguió el juego, y cuando le pregunté si estaba haciendo ejercicio, agarrándole su parada verga, él sonriendo me respondió que sí. Mientras que yo agarré su verga entre mis dedos y suavemente comencé hacerle la paja, poco a poco me fui agachando, hasta que mi boca estuvo frente a su verga, sin preguntárselo, comencé a besar su colorado glande, para luego comenzar a pasarle la lengua cual, si fuera una barquilla de helado, hasta que me puse a chupársela toda, por un corto rato. Hasta que estando yo bien deseoso de que me penetrase, saqué su verga de mi boca, y nada más bastó que me pusiera en cuatro, sobre mi cama, para que mi invitado, rápidamente se colocará tras de mí, y después de bajarme los pantis, me comenzara a enterrar toda su verga divinamente. Así que mientras que él me fue empujando todo su miembro dentro de mi apretado culito, yo lo movía tal como mi primo me había enseñado a que lo hiciera. Desde ese día, mi compañero de clases, se convirtió en una especie de marinovio mío, claro que, no se lo dijimos a nadie, y por lo ...