1. La señora del aseo


    Fecha: 20/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Mi esposa decidió que debía buscar una señora para ayudar con las tareas del hogar una vez por semana. Una de mis vecinas (que por cierto, está buenísima) me recomendó a una señora muy honesta y bien hecha. La señora fue al siguiente día y le di el trabajo.
    
    Dolores, o como le dicen «Lola» es una señora de unos 40 años (en ese entonces 36), delgada de cabello largo y negro, morena con un busto bastante pronunciado, y siempre trae blusas que denotan sus senos grandes. Lola es madre soltera y aunque está chaparrita, se ve de muy buen ver con sus jeans/mallón pegados y lo que más llama la atención siempre son sus pechos. Ella no es de cara muy bonita pero se ve la típica mujer mexicana cachonda y que le hace falta una buena cogida, la verdad.
    
    Lola y yo comenzamos a convivir cuando iba a hacer la limpieza de la casa. En mis tiempos muertos del trabajo platicábamos mientras ella limpiaba la cocina o las recámaras. Por lo regular era de cosas como el clima, política, eventos de nuestra ciudad, la economía, etc. con el paso de las semanas entramos más en confianza y me platico que tenía mucho sin salir con alguien por qué trabajaba mucho y pues ya se había operado para no tener hijos después de sus dos niños. En más de una ocasión mencionó no tener novio y extrañar estar con alguien, yo le seguía el juego diciéndole que estaba joven y guapa y que no le creía que no tenía pretendientes. Lola solo reía y me decía que no me creía.
    
    En una ocasión me comentó por accidente que ...
    ... tenía preocupaciones económicas por cuestiones de la escuela de sus hijos y pues nada más le dije que esperaba que se compusiera la situación. Sin embargo me quedé pensando y antes de que se fuera ese día, le dije que si quería ganar un dinero extra haciéndome un masaje ya que mi trabajo era estresante y me dolía el cuello y la espalda.
    
    Ella dudó un poco y me dijo no tener experiencia dando masajes pero accedió cuando le dije que le iba a dar lo mismo que por la limpieza por solo unos 30 mins-1 hora de masaje. Subimos a la recámara y me puse boca abajo, creo que los dos sabíamos a dónde iba a llevar el masaje pero no sabíamos hasta donde llegaría ese acuerdo…
    
    Me puse cómodo y me quite la camisa. Lola me empezó a sobar el cuello, y sentí tus manos suaves hacer movimientos más lentos y sensuales en la parte alta de mi espalda, preguntándome si lo estaba haciendo bien y si me gustaba, a lo cual solo me quejaba con tono de satisfacción diciendo que si. De un momento a otro subió a la cama y siguió dándome un masaje aceptable pero lo que más me excitó fue que cada vez acercaba más su cara a la mía y sentía tanto su respiración más agitada y sus senos suaves rozando mi cuerpo.
    
    En una de esas, me preguntó algo de donde me seguía doliendo y volteé para enseñarle pero como estaba distraída mis labios rozaron los suyos y nos fundimos en un beso largo y húmedo. Para esto, ya tenía el pene completamente erecto oculto en mis pantalones y ella lo pudo notar. Mis manos se introdujeron ...
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