1. Entre páginas I


    Fecha: 21/01/2026, Categorías: Erotismo y Amor Autor: PlacerEscrito, Fuente: TodoRelatos

    ... vértigo. Respiraba con dificultad, sintiendo cada gesto, cada caricia, como si me estuvieran leyendo por dentro.
    
    Entonces se detuvo, justo antes de cruzar una línea.Sus ojos buscaron los míos. No dijo nada. No hacía falta.El silencio entre nosotros hablaba por sí solo, dejando en el aire todo lo que aún estaba por venir...
    
    Su respiración seguía rozando la mía. Su cuerpo aún pegado al mío. Su mano, en mi cintura. Me miraba como si estuviera esperando una señal que yo aún no sabía que ya había dado.
    
    —¿Quieres que pare? —murmuró ronco
    
    Negué, muy despacio. No había duda en mí.
    
    Él deslizó sus dedos por mi costado, bajando con cuidado, sin apartar la mirada. La blusa entreabierta no escondía ya casi nada.Sus labios se detuvieron justo en el hueco del cuello. Me besó ahí, suave, antes de seguir descendiendo. Su boca delineaba mi piel como si cada centímetro fuese un verso.
    
    Apoyé una pierna contra el estante para sostenerme. El mundo parecía girar más lento. O tal vez éramos nosotros los que habíamos salido del tiempo.Su mano se deslizó por mi muslo, subiendo por debajo de la ...
    ... falda.
    
    Noté cómo se tensaba su respiración al llegar a mi ropa interior. Me arqueé apenas, entregándome sin necesidad de palabras. Su boca volvió a buscar la mía justo cuando sus dedos rozaron mi humedad a través de la tela. Gemí contra sus labios, aferrándome a su nuca como si ese instante no pudiera escaparse.
    
    El rincón de las novelas viejas jamás había visto algo así. Y de pronto, cada título a nuestro alrededor parecía un testigo cómplice.Marcelo apartó la tela con cuidado, rozándome con la yema de los dedos, leyendo mi cuerpo como si fuera un texto secreto.
    
    Me abría sin resistencia, como una página que se deja leer sin vergüenza.
    
    —Estás preciosa así —susurró en mi oído—. Te quiero leer entera.
    
    Esa frase me desarmó. Iba a pedírselo, a gritarlo si hacía falta. Pero no hizo falta, Se detuvo otra vez, pero esta vez no por duda. Me miró con los labios húmedos, los dedos aún entre mis piernas.
    
    —Si sigo, no voy a parar.
    
    Y entonces, lo miré con la misma intensidad.Tomé su mano. La guié de nuevo hasta donde ardía.
    
    —No pares —le dije.Y esta vez, no lo hizo...
    
    CONTINUARÁ... 
«12»