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Ainoa y el chico nuevo
Fecha: 21/01/2026, Categorías: Erotismo y Amor Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Suena el despertador a las siete de la mañana. Ainoa se despierta y lo apaga con rapidez. Se levanta de la cama y velozmente comienza a prepararse para ir al trabajo. Se quita el pijama con celeridad y se mete en la ducha. Al encender el grifo, el agua calentita empieza a deslizarse por su piel mientras ella se relaja y siente un confort inmenso por todo su cuerpo. Se quedaría allí todo el día, pero tiene mucha prisa y no puede perder más tiempo allí. Con la máxima prisa posible frota con la esponja todo su cuerpo, se enjuaga el jabón y sale pitando de allí lo más rápido que puede hacia la cocina. Desayuna un par de galletas que mastica mientras se viste y se sube el pantalón a toda prisa. Sin embargo, la humedad que aún impregna todo su cuerpo impide que el pantalón suba con facilidad. “No puede ser voy a llegar tarde.” Ella se desespera hasta que finalmente consigue terminar de vestirse. Acto seguido se echa perfume en la zona del torso y sale corriendo de casa camino al trabajo. Unos minutos más tarde, Ainoa llega a la oficina, le espera un día muy duro. Mientras se dirige a su escritorio cruza su mirada con la de un chico que pasa por su lado. Las miradas de ambos se conectan por un instante con un brillo intenso y muy especial mientras el tiempo se ralentiza. Ainoa siente un calor especial en el estómago y debajo del abdomen mientras sus mofletes se encienden como si estuvieran incendiados. Finalmente el chico sigue su camino. Sin embargo, se le ve algo perdido y ...
... desorientado. Debe de ser nuevo, piensa Ainoa. Tras la larga jornada laboral Ainoa al final sale de la oficina y respira aire fresco. A la salida coincide con aquel chico en la entrada y se acerca a él. – Hola, me llamo Ainoa. He visto antes como Ramón, mi compañero de trabajo te gritaba. ¿Te encuentras bien? – Hola, mi nombre es Lucas. No te preocupes, muchas gracias. Este trabajo tiene su complicación, tengo que ponerme las pilas. – No se lo tengas en cuenta, Ramón siempre ha tenido poca paciencia. Si quieres puedes venirte a mi casa ¿Tienes algo que hacer esta noche? – No, estoy libre, encantado. Entonces Ainoa y Lucas se dan la mano en un gesto cálido y amistoso. En ese momento, Ainoa comienza a notar como el calor del contacto trepa a lo largo de su brazo mientas siente unas cosquillitas en la nuca. Su cuerpo comienza a vibrar con sacudidas de energía y siente un calor ardiente y abrasivo en la zona del pubis. Su mirada se vuelve profunda, intensa y llena de un deseo salvaje que atraviesa con la mirada a Lucas. Lucas por su parte, se pone muy muy rojo, parece algo asustado e intimidado mientras sigue sonriendo con una sonrisa ligeramente tímida. Ambos llegan a la casa de Ainoa, y comienzan a charlar un rato, sentados en el sofá. Lucas está ligeramente nervioso y no para de temblar, pero mantiene una actitud simpática mostrando una luminosa y dócil sonrisa que derrite por dentro a Ainoa. Nunca antes había visto a un chico igual. Ainoa comienza a pegarse ...