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Trans gorda madura me termina cogiendo (encuentro con Gaby)
Fecha: 29/01/2026, Categorías: Transexuales Autor: IsisVal, Fuente: CuentoRelatos
Antes de convertirme en Isis Valeria, yo era un hombre hetero “normal”; pero en el fondo siempre tuve una fascinación por la ropa femenina y por las chicas trans y tv. A los 19 años, comencé a usar sitios webs (antes de llamarlos “apps”) buscando mis primeras conversaciones con chicas trans y tv. Así conocí a Gaby, una mujer trans en proceso hormonal, madura, de cerca de 50 años, gordita y de rasgos faciales gruesos, no era una belleza estilizada y abusaba del maquillaje, pero todo eso me excitaba. Comenzamos a intercambiar mensajes amistosos; primero pensé que no estaba interesada en mí y por eso, un poco desesperado por no saber cómo llevar la situación al siguiente nivel, le escribí directamente que me parecía muy atractiva y que me gustaría invitarla a tomar algo. Ella no era de mensajes muy largos, pero me dijo que le gustaba el plan y me dijo cómo llegar a su casa; yo, sin mucha experiencia sobre el sexo, pensé que quería que pasara por ella para ahorrarle el traslado a un café o restaurante. Llegué a su casa una noche de viernes y salió a recibirme muy arreglada, con una peluca rubia con muchísimo volumen, maquillaje exuberante y una falda negra corta con vuelo. Como vivía en un edificio de departamentos, la seguí con mi mirada clavada en su culo mientras subía frente a mí las escaleras. Podía ver su calzoncito negro satinado bajo su falda y se me antojaba sentir esa textura en mi cara. Me pasó a su sala, me invitó agua y platicamos un poco antes de ...
... besarme; yo me dejaba hacer por esas manos y esa lengua traviesa de mujer mayor mientras ella me decía cosas como “estás bien chiquito, mi amor”, “me gusta tu barbita” o me preguntaba cosas como “¿ya has estado con una chica como yo?” Entre besos apasionados fuimos a su cama, yo la apretaba a mi cuerpo de su cintura y nalgas. Ella, más hábil, me había quitado sin que me diera cuenta el cinturón y estaba bajando mi pantalón y mi calzón para tomar mi pene entre sus manos, masturbarme apenas unos segundos y empezar a darme la mamada de mi vida: se metía mi verga completa, la cubría con sus labios gruesos, me miraba de reojo mientras deslizaba su boca hacia atrás, sólo para detenerse en mi glande, sacar su lengua y pasarla por todo el glande, para luego abrir la boca y volver a introducir toda mi verga en ella. Estaba tan a su merced que no noté cuando siguió besándome alrededor del pene, en mis ingles, mis testículos, mis caderas… Así seguía besando hasta que me rodeó… de pie, a la orilla de su cama, ella estaba en cuclillas de frente a mis nalgas y comenzó a besarlas, a morderlas, a nalguearlas… Me decía “Tienes buen trasero”, “están muy ricas tus nalgas”, “sí estás nalgón, corazón” y, mientras hacía todo eso, comencé a sentir su lengua traviesa abrirse paso en mi ano. Una sensación de placer y miedo me invadió, pues comencé a temer que ella quisiera penetrarme y no al revés. Mis temores pronto se confirmaron: me indicó con un movimiento de sus manos que me recargara en su ...