1. The last of us -El Mundo Oscuro- 18. Epílogo FINAL


    Fecha: 30/01/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: relatosAnneyJohn, Fuente: TodoRelatos

    ... trataba de negar.
    
    Fui a la cocina, ahí seguían los cuchillos, todos puestos en un pequeño utensilio de madera para guardarlos, saqué el cuchillo de carne, ahí seguía, impoluto, como el primer día, como si nunca hubiera arrebatado una vida.
    
    Desayunamos juntos, hablamos de cosas triviales, pero cada palabra, cada gesto, cada momento me sonaba a "déjà vu". Como si todo eso ya hubiera pasado antes. La manera en que John me sonrió, el comentario sobre el puente, la mermelada que se manchó en su barbilla. Todo.
    
    Y mi cabeza no dejaba de pensar y de pensar, si eso era realmente el cielo, y yo estaba muerta. Por qué no decirlo, el cielo era bonito. No necesitaba nada más. Quizá esa escena del sexo, la noche, el desayuno y los cantos de John, se repetiría como en bucle. Estaba satisfecha.
    
    Pero pude bajar a la calle. Todo estaba en su sitio, el Quiosco, los coches, la panadería. Y ahí estaba él: Juan, en la puerta de la escuela, esperándome como siempre, con esa mirada de perro viejo que se me metía bajo la ropa.
    
    —Buenos días, Anne —dijo con la voz ronca, ladeando la cabeza como quien devora con los ojos.—Buenos días —contesté, sin ganas, tragando saliva, recordando todo lo que me había hecho Juan en mi sueño. En ese sueño tan real, en la traición del Clan de la Luz, en todas esas violaciones.
    
    Noté cómo me repasaba de arriba abajo, deteniéndose en mis pechos, como siempre. Esa lascivia asquerosa me revolvió el estómago, no era novedad, pero ahora lo sentía ...
    ... distinto. De vuelta a mi casa, ya casi al inicio de nuestras vacaciones, pasé frente a la tienda de Antonio. Estaba detrás del mostrador, con esa camiseta sucia de tirantes que le quedaba apretada.
    
    —Ya llega la joya más bonita de todo el edificio —dijo al verme, con una sonrisa grasienta—. ¿Cuándo vas a aceptar una cita conmigo, eh? A ver, deja que te vea bien, ¿hoy tampoco llevas sujetador, ¿verdad?-.
    
    Mi piel se erizó. La frase. Exactamente la misma que me dijo en aquellos primeros días del apagón, cuando bajaba a por provisiones. Cada palabra, cada pausa, cada mirada, todo seguía igual que siempre.
    
    Tragué saliva y seguí andando, sin responder. Me temblaban las piernas. Antonio, el primer hombre que intentó abusar de mi, y que lo consiguió, a medias, pero que tanto me había arrebatado y yo a él.
    
    El día transcurrió con esa sensación de irrealidad que me aplastaba. Di clase a mis alumnos, fingía normalidad, pero dentro de mi cabeza el recuerdo seguía mordiendo, envenenando cada segundo. El murmullo de los niños me envolvía cuando sucedió. Estaba escribiendo en la pizarra, corrigiendo un ejercicio, cuando de pronto la luz parpadeó. Una. Dos veces. Y se fue, de golpe. Exactamente como en ese mismísimo día.
    
    Un apagón.
    
    Un grito ahogado escapó de mi garganta. Me quedé quieta, mirando el techo, los fluorescentes muertos. Los niños se inquietaron, algunos rieron, otros empezaron a hablar todos a la vez, celebrando que se iba a acabar la clase más temprano
    
    Yo no podía ...