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Piscina 2
Fecha: 02/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Juanjocriado59, Fuente: TodoRelatos
Piscina 2 Sonia me acarició el trasero lentamente, deslizando un dedo por la línea de mis nalgas, como tanteando el momento de llevar la escena a otro nivel. Yo temblaba de deseo. Estaba en mi lugar. Adorado, utilizado… querido. Y la noche, apenas empezaba. Gustavo se sentó en un sillón frente a nosotros, cruzando las piernas con una elegancia y superioridad. —Desnúdalo —ordenó, con una calma que helaba y encendía a la vez. Sonia no dijo una palabra. Solo asintió, y sus dedos comenzaron a desabrochar lentamente mi camisa, uno a uno, mientras sus labios apenas rozaban mi cuello. Me quitó la prenda con ternura felina, dejando mis hombros al descubierto. Luego, con el mismo ritmo pausado, bajó mis pantalones, y me quedó solo con la ropa interior, de frente a Gustavo. Pablo.—Está bien entrenado Y eso no se consigue sin una mujer que sepa lo que hace. Sonia sonrió, pero no respondió. En cambio, se arrodilló detrás de mí, su lengua trazando un recorrido húmedo por mi espalda baja mientras sus dedos me apretaban con firmeza. Sonia—Dile por qué estás aquí, Juanjo —me susurró, mordiendo suavemente mi oreja. Tragué saliva. —Estoy aquí para obedecer… para complacer. Gustavo—¿A quién? Mi voz salió suave, temblorosa, entregada. —A Sonia. A usted. A Pablo… a quien me reclame. Gustavo sonrió, satisfecho, y bebió un trago largo de su copa. Pablo—Entonces demuéstralo. Arrodíllate ante ella. Hazle saber lo mucho que te pertenece.dijo volviendo ...
... de nuevo a estar presente, como queriendo marcar su sitio también. Me dejé caer al suelo con devoción, sin pensar. Sonia abrió las piernas lentamente, sentándose en la orilla del sillon, sus ojos ardiendo de lujuria. Me acerqué, besando sus muslos, adorando cada centímetro de su piel, mientras mis manos se posaban en su cintura como si temiera que se desvaneciera. Ella gimió suave, acariciando mi cabello con un gesto posesivo. Gustavo—Pablo me dijo que te excita ser visto —dijo él, con la voz grave, baja—. Que te humilla y te excita a la vez. Yo.-si señor Sonia lo confirmó con una mirada y una sonrisa. —Lo que viene ahora —añadió Gustavo— es para mí. Para ver si mereces lo que tengo planeado —¿Y qué es eso? —pregunté, jadeando, entre las piernas de mi esposa. Gustavo—Pertenecer. Por completo En ese momento lo supe: la noche no se trataba solo de deseo. Seguí lamiendo el sexo de Sonia hasta que se estremeció estallando en un orgasmo mientras apretaba mi cabeza con sus muslos impidiendo que me retirará, cuando recobró el aliento me condujo desnudo de la mano hasta el centro del cuarto, mis pasos torpes por la excitación y el leve temblor de mis piernas. Sabía que ellos ya estaban allí, esperándonos. Pablo estaba de pie junto al marco de la puerta, camisa abierta, el pecho firme, varonil,tanto tiempo de vecinos y ahora estaba con ese aire de autoridad que hacía que mi estómago se encogiera y mis piernas se debilitaran. A su lado, Gustavo, impecable, ...