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Obligado por mi Dueña
Fecha: 04/02/2026, Categorías: Zoofilia Autor: Obedezco, Fuente: TodoRelatos
Todos vivimos momentos de calentón en donde perdemos de vista el mundo en el que vivimos, con sus normas y códigos morales. En ese estado me encontré hace poco, embriagado por la oxitocina que mi cuerpo liberaba a los pies de una mujer dominante y perversa que me susurraba al oído que me iba a convertir en su puta, para luego empujarme la cabeza entre sus piernas para que limpiara su excitación. A nuestro lado, su perro obsevaba tranquilo sin mayor interés. Me preguntó entonces si yo estaba dispuesto a convertirme en lo que ella quisiera. Dudé, y su mano me agarró la polla y comenzó a masturbarme. Quería corrarme, pero cada vez que estaba a punto, ella aflojaba la mano y se detenía. Ya no podía más, y cuando volvió a preguntarme, le dije que sí, que sería su puta o cualquier cosa que ella quisiera, y en aquel momento me agarró la cabeza me la empujó hacia la polla de su perro, que apenas mostraba una punta anaranjada con forma cónica. «Serás la limpiadora de mi perro también. Abre la boca y límpialo». Fue aquí donde me sentí fuera de la realidad y me dejé llevar sin darme cuenta que me estaba grabando en video. Lo supe días después, cuando me llamó por teléfono para decirme que debía ir a casa de un conocido suyo, y que debía satisfacerlo como fuera preciso: dejándome follar, chupándole la polla y tragando su semen si era necesario, y que si su amigo lo veía oportuno, debía satisfacer también a su perro. Me negué, y fue entonces cuando ella me pidió que mirara mi ...
... teléfono y abriera el video que me había mandado y que, seguro, no querría que nadie más viera. Era yo chupándole la polla a su perro, y entonces supe que haría lo que ella me pidiera. Fui a casa de su amigo, un tipo grandote, con barba, que tenía un perro bastante grande, de pelo corto, negro, pero no sabría decir la raza. Fue simpático conmigo, pero no se fue con rodeos. Me pidió que le desabrochara el pantalón y me pusiera de rodillas. Tenía la polla algo flácida cuando se la sacó, pero no tardó en crecer cuando me la metió en la boca. Alentado por la mujer dominante, que le habría dado instrucciones antes de que yo llegara, me empujó la cabeza para que su polla entrara por completo en mi boca. Mi garganta cedió a la embestida y tuve que hacer esfuerzos para controlar las arcadas, pero no lo conseguí. Poco después me hizo desnudarme y ponerme a 4 patas. El perro se acercaba y se alejaba, excitado. Con su ayuda, me pidió que tocara la polla de su perro. Comencé a masturbarlo, y al ver que el perro se excitaba, me dijo que se la chupara, y que si el perro soltaba cualquier fluido, que me lo tragara y no lo escupiera en el suelo. Cuando comencé a chupársela, él se colocó detrás de mi y comenzó a follarme. «Te estoy preparando para mi perro» me dijo, y pasado un rato, se apartó de mí y guió al perro para que me montara. Recuerdo el proceso como algo lento y costoso, y yo no dejaba de temblar ante la idea de que me follara el perro. Sentí varias veces su polla restregándose por mi ...