1. Demasiado grande


    Fecha: 06/02/2026, Categorías: Confesiones Autor: Sexymiau, Fuente: CuentoRelatos

    ¡La polla de mi novio me está matando… de placer!
    
    Empecé mi relación súper emocionada con mi novio por el tamaño de su verga. En otros momentos de mi vida ya había estado con un par de hombres que también tenían un gran miembro, pero fueron relaciones pasajeras que sinceramente no me atraparon, porque, aunque hayan sido monstruosas sus herramientas, la falta de personalidad les mataba lo sexy.
    
    Mis relaciones de larga duración, antes de esta que les voy a contar, habían sido con hombres de pene promedio, de los cuales nunca me quejé porque siempre he sabido pasarla bien con lo que hay en el momento de la calentura, sin embargo, moría de envidia cuando unas que otras amiguitas que me presumían las vergas grandes de sus ligues, novios o esposos, y me preguntaba porque a mí no me tocaba una pareja con una verga grande y rica que siempre que en cuanto me la metiera me hiciera venir, y que la vez, tuviera otras cualidades interesantes para mi y para una relación duradera.
    
    Creo que esta idea me perseguía constantemente y al final, de forma inconsciente, me terminaba aburriendo en la cama con esas parejas porque probablemente sentía que mi príncipe azul también debía tener de sobra para que nunca me cansara de él.
    
    Pasaba el tiempo en mi aburrida vida hasta que a través de una amiga conocí a Luis, mi actual novio. Ya saben, desde que nos vimos por primera vez se sintió esa conexión natural sin esfuerzo, sin embrago, por experiencias pasadas no quise apresurar algún ...
    ... encuentro sexual hasta estar completamente segura que era alguien de quien me podía enamorar. Luis y yo comenzamos a tener citas, salíamos juntos a caminar por la Ciudad de México, fumábamos weed de vez en cuando, platicábamos de arte, de la vida, de la naturaleza, de nuestros sueños… sabíamos que nos estábamos conociendo para ser algo más que simples amigos. Él siempre se portó respetuoso conmigo, a pesar de que comenzamos a besarnos en nuestras citas, nunca intentó tocarme un poco más de lo que yo le permitía, de hecho, todo se sentía muy inocente.
    
    En Luis veía lo que yo buscaba, un tipo interesante, un artista con gran talento que le gusta cuidar de su salud, que es profundo en sus emociones y que tiene gran sabiduría para moverse en la vida, cualidades que sabía que no son fáciles de encontrar y que precisamente esa personalidad era lo que me iba a mantener enganchada a él y no el sexo como en otras relaciones.
    
    Teníamos como dos meses saliendo frecuentemente y yo no daba pie a ningún encuentro sexual y él tampoco lo buscaba, hasta que, en una ocasión terminamos paseando borrachos, locos y enamorados en las calles del centro histórico, cuando por coincidencia me encuentro a un amigo de Veracruz que estaba visitando la ciudad y al cual estimo mucho.
    
    Como fue increíble la coincidencia, lo invité a seguir la fiesta con nosotros a lo que él acepto y en el camino nos metimos a una cantina warrona, pero de buen ambiente, a seguir tomando. A Luis lo presenté como un amigo pues ...
«123»