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Chocolate Turín
Fecha: 07/02/2026, Categorías: Infidelidad Sexo en Grupo Autor: Tita, Fuente: SexoSinTabues30
... para reponerme en tanto que otro se despertaba y quería coger puta –contó Moisés y abundó en muchas escenas parecidas. –¿A nadie le dije que no? –pregunté con curiosidad. –No, tú nos recibías a todos, pero pocas veces lo pedías. Esas pocas veces eran porque se quedaban dormidos sobre ti y te dejaban a mitad de un orgasmo; ahí entraba yo para darte gusto –me decía orgulloso, blandiendo su pene. –Ya era de madrugada cuando nos quedamos dormidos. En la mañana escuché mi despertador y recordé que tenía que estar temprano para una junta del trabajo. Me metí a bañar y al salir, después de vestirme te levanté con muchos trabajos. Sólo te puse el vestido encima y te metí cargada al auto. –¡Ah! Por eso, días después me llevaste el brasier y el suéter a la casa, ¿y la pantaleta?, pregunté entonces y te pregunto ahora –dije al recordarlo. –Entonces te dije que no sabía dónde estaba, pero uno de mis amigos se quedó con ella, como trofeo –confesó. –¿Por qué no me dejaste ahí hasta que despertara? –pregunté. –Ellos son mis amigos, pero si tú querías seguir drogándote, quizá te hubiesen dado pastas o algo peor, los conozco… –precisó. –¿Por qué no me llevaste a mi casa? –pregunté con cierto enojo. –Porque aún estabas muy pasada y tus hijos te verían así. Le hablé a Saúl, le expliqué brevemente la situación y él me ...
... dijo “Tráela acá”. Eso hice. Todavía te tuvimos que cargar para dejarte durmiendo tranquilamente en la cama –aclaró Moisés. –¿Cuánto tiempo tardaste en despertar? –preguntó Moisés. –Ya eran como las dos de la tarde en que me desperté. Saúl había llamado temprano a mi hermana Paca para decirle que yo estaba con él, que no se preocupara porque estaba durmiendo la “mona”. Pero estoy segura que Saúl no me dejó “dormir tranquila”. Desperté encuerada y la cama estaba mojada. Seguro que me usó como a una puta borracha. Así es él… –dije muy molesta, y el negro sólo sonrió antes de mamarme las tetas para calmar mi ira. Ahí tienen amables lectores la historia que rescaté después de tantos años. Les cuento que, en la noche, cuando llegó mi marido, él estaba muy caliente por todo lo que contó el negro. Y apenas entró se abalanzó sobre mí comenzando a desvestirme. –¡Me encantó la crema de los tres chocolates que te dieron esa vez! ¡Claro que te disfruté como puta borracha y mariguana! Y ahora me tomaré lo que el negro te dio con esa Macana que chupabas con tanto deleite– dijo al encuerarse y me tumbó en la cama. –¿Se te antojó la barra de chocolate? –le dije dejándome hacer lo que él quisiera. ¡Qué rico me trató mi marido!, lo sentí más caliente que días atrás en que regresé después de mi aventura con Moisés y Rogelio.