-
Amigos en la fortuna. Décima parte
Fecha: 08/02/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: MujerQueDesea, Fuente: TodoRelatos
El aire fresco de la mañana les cortaba el rostro con suavidad. El sol apenas asomaba entre las copas de los árboles, tiñendo de oro el asfalto de la antigua carretera comarcal por donde pedaleaban. No hablaban al principio, se limitaban a respirar acompasadamente y a rodar en paralelo, como tantas veces lo habían hecho en su juventud. —¿Te acuerdas de aquella vez que nos perdimos subiendo al embalse? —dijo Jandro, rompiendo el silencio con una sonrisa que se adivinaba incluso bajo el casco. Félix soltó una carcajada—. ¡Y Héctor se cayó en la zanja y perdió una zapatilla! Casi se muere del susto… —hizo una pausa—. Éramos inseparables, ¿eh? —Sí… —Jandro se puso serio de repente—. ¿Te has parado a pensar en todo lo que hemos vivido desde entonces? Cada uno por su lado… y sin embargo, aquí estamos otra vez, compartiendo pedales y recuerdos. Durante unos minutos, el silencio volvió, pero esta vez era denso, cargado de historia. —¿Te arrepientes de algo en tu vida, Jandro? —preguntó Félix. —¡Vaya pregunta! ¿Y tú? De algunas decisiones, sí me arrepiento —respondió sin titubeos—. Pero no de lo esencial. Ana y yo… bueno, no ha sido un camino recto, pero seguimos pedaleando. ¿Y tú? Venga, dime. —Yo… —Félix respiró hondo—. He amado mucho, y ...
... he perdido también. Pero Aurora… es como un segundo acto. Algo que nunca imaginé posible. Me hace sentir que todavía puedo escribir una buena historia. Jandro asintió. —También yo pensé que no volvería a tener paz después de todo lo que pasó. Pero con Isabel —miró a Félix—, con mi hija… hay algo que se recompone. Félix sonrió con melancolía. —Hablando de recomponerse… ¿qué vamos a hacer con todo ese dinero? —No lo sé —Jandro resopló, incrédulo aún—. Es una locura. Podríamos dejar de trabajar mañana mismo. Montar una fundación. Comprar una casa en la costa. ¿Pero sabes qué me asusta? —¿Qué? —Que se nos vaya la cabeza. Que se rompa algo entre nosotros. Ya sabes cómo es esto: cuando entra el dinero, sale la verdad. Félix asintió, más serio. —Yo solo espero que sepamos estar a la altura. Que no perdamos lo que de verdad importa: la amistad. La lealtad. Las risas de nuestras hijas. —Y las pedaladas de los domingos —añadió Jandro con media sonrisa. —Y las pedaladas de los domingos —repitió Félix, emocionado. Llegaron al alto del camino, se detuvieron, y miraron a lo lejos: el horizonte se abría claro, limpio. Un nuevo día, un nuevo futuro. Quizá incierto, quizá prometedor. Pero, al menos en ese instante, todo parecía posible.
«1»