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El Dia del Castigo
Fecha: 10/02/2026, Categorías: Gays Autor: Toto Praga, Fuente: SexoSinTabues30
... nunca le respondí, salí con la carretilla, ninguno de mis primos se ofreció a ayudarme para evitar ser castigado, la verdad deseaba encontrarme a Juanca, pero no guardaba muchas esperanzas, yo seguí mi trabajo, cuando llegué al lugar y voy de regreso noté que había alguien cerca, entré al matorral con sigilo para ver qué pasaba, mis ojos seme querían salir, eran los muchachos que me encontré antes, uno tenía la bermuda hasta la rodilla y se pajeaba, quedé atónito al ver la magnitud de su gran pichorra, puesto que era un joven de entre 16 y 17 años, flaco y no muy alto, pero la tenía muy grande, incluso se veía más grande que la de Juanca, mientras tanto el otro, al que veía de espalda estaba cogiéndose una burra, eso es normal en algunas zonas de la Costa Caribe de Colombia, los jóvenes tiene sus primeras experiencias con las burras, obviamente me empecé a poner parólo, nunca pude ver al otro de frente o de lado, por ello no me hice nunca idea de la envergadura de su picha, solo vi que de repente empezó a acelerar sus amaciseo y con un – ahhhh – se pegó más a la burra – pila pila, quítate ahora voy yo – dijo el otro y enseguida enganchó a la burra, me di cuenta que me estaba demorando y con el mismo sigilo salí de ese lugar, ellos estaban debajo de un árbol frondoso, con sumo cuidado salí y cuando estaba en el caminito corrí con la carretilla para ganar algo de tiempo, estaba tan arrecho que me dolía la pichita por lo dura que la tenía y el pantalón me apretaba, cuando ...
... llegué a casa se me había bajado, a esas instancias no sabía si Juanca me había esperado. Cuando fui a hacer el tercer y último viaje me encontré con los muchachos de la burra, tenía la incógnita del que no pude ver su verga pues se veía mas robusto que aquel a quien si se la vi, esa inquietud me acompañó por mucho tiempo y siempre quise encontrármelo solo en el monte, pero nunca se pudo, a ninguno de los dos, seguí en mi comino, no los saludé solo pasé junto ellos, una cosa que me tenía nervioso es si ellos se habían dado cuenta que los estaba espiando, seguí el camino mirando a ver si nuestras huellas se cruzaban, un largo tramo del camino ellos caminaron sobre mis huellas, pero en un punto ellos cogieron otro camino, lo cual me tranquilizó, pero había una huella que seguía pisando mis huellas, pero iba no tenía zapatos, la verdad no le presté atención, porque a ese lugar llegaba mucha gente, llegué donde dejaría la basura y un frio recorrió mi cuerpo cuando escuché – oye pelao care mondá, te estoy esperando hace rato – era Juanca, yo no dije nada, estaba asustado – andabas viendo a los burreros, crees que no me di cuenta, como te vea con otro man se lo digo a los viejos, que andas de perra en el monte – yo no dije nada y con lo queme dijo me puso muy nervioso – no he hecho nada, yo no he visto a nadie, solo vine a botar la basura – fue lo que dije en mi defensa, pero Juanca estaba tomado, tenía dos latas de cerveza vacías y una que se estaba tomando – venga a comer mondá – ...