-
Ahora yo busco desesperada al manoseador. Lo deseo
Fecha: 13/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: vale18teen, Fuente: CuentoRelatos
... mucho mejor que con los otros. Tomé mi mochila y me salí. Ni siquiera desayuné. Mientras caminaba hacia la parada podía sentir el aire chocando en mis piernas y subiendo hacia mi vagina de una manera que me hacía sentir como descargas eléctricas poniéndome la piel chinita del cuerpo completo. Sentía que todos me veían y sabían que no traía calzones, pero no me importaba nada. Yo ya no podía estar así. Me estaba volviendo loca. Después de unos pasos pude ver la parada a lo lejos y un escalofrío recorrió mi espalda. El señor no estaba. Entré en pánico, no sabía qué hacer, así que de alguna manera llegué a donde ya estaba la gente esperando el camión y pensé en esperar a ver qué pasaba. No pasaron ni 5 minutos cuando el señor venia llegando. Mi alma se relajó, me puse nerviosa, pero estaba ya excitada. Solo podía pensar en lo que podría pasar. El saludó a todos, me volteó a ver y me dijo: ¿aun no llega nuestro camión? – No señor. buenos días. Aun no llega. – Ya para la escuela? – Si, un poquito tarde, pero ahorita llego. – Qué bueno poderte encontrar. – Igualmente. Pensé que no vendría (empecé con el plan) – Como no, siempre listo y dispuesto. – Usted ya va para su trabajo? En ese momento iba llegando el camión y nos acercamos hacia él. De nuevo se pegó hacia mí para no dejar que nadie se interpusiera entre los dos. Subimos algo apretados, pero volvimos a quedar en los escalones. Cuando inicio su marcha el camión hubo una gran ventaja, traía las ...
... luces apagadas y aún estaba algo obscuro. El señor no desaprovechó la oportunidad y de inmediato metió la mano bajo mi falda y vi su reacción de asombro al notar que no traía nada bajo la falda. Metió su mano entre mis piernas. Sentía su pulgar en mi ano y su dedo medio en mi vagina. Los movía a la par y era lo más delicioso de la vida, él pudo sentir como mis piernas se doblaban y de repente se acercó a mi oído y me dijo: – Tienes que llegar a tu escuela? yo puedo llegar tarde a mi trabajo – Puedo faltar a la escuela. Fue lo único que dije. Después de ello el siguió tocándome y cuando empezó a bajar la gente nos fuimos recorriendo y como más adelante se van desocupando lugares, buscamos quedar sentados juntos. Ya en los asientos, el puso su mochila sobre sus piernas y guio mi mano hacia su paquete. Dios bendito, nunca en la vida había sentido una verga, así como ahora, con este deseo que me calcinaba por dentro. La sentí sobre su pantalón, dura, caliente, palpitante. Él puso su mano sobre mi pierna y me dijo que nos bajaríamos en insurgentes, casi llegando a san Fernando, por ahí hay un hotel al que podríamos ir. La sola idea de pisar un hotel me voló la cabeza. Estaba viviendo algo que jamás hubiera imaginado. Mi primera vez estaba por ocurrir con un señor de la edad de mi papa y que ni siquiera sabía cómo se llamaba. Ya casi se acercaba la hora de bajarnos del camión, empecé a temblar de manera involuntaria y él se percató. Me preguntó que si estaba bien y ...