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Ron de caña para dos
Fecha: 14/02/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Pieldemanzana, Fuente: TodoRelatos
Solo el filo de tu tanguita escaso se interponía entre mis dedos y mi objetivo. Solamente eso. Apenas un retal de tela que se alzaba como muro que soñaba escalar, rebasar. Como un momento antes pasó con tus pechos. Esas redondeces de carne que cada noche aparecían en mis sueños más húmedos y que al fin hice realidad . Bajo mi peso podía sentir la piel caliente. Onírica hasta esa noche. Lejana como el horizonte hasta ese instante. Tan real como el calor que mi propio cuerpo emanaba. De su boca bebí la savia de la vida mezclada con sabores a ron de caña. Eran sus ojos rendidos a mis empeños los que ahora me miraban desconcertados. Al fin mía, mía para una noche entera. Mía hasta que me saciara de su carne. Mía mientras pudiese hacerme cargo de su placer y el mío. Dejé resbalar la yema de mi dedo por aquel perfil de satén. Insinuando más que buscando. Prometiendo más que cumpliendo. Dejándola esperando la caricia fugaz que no llegaba. Haciéndome tan de rogar como ella lo hizo en mis sueños. Alargando el momento para mi placer y su sufrimiento. Mi cara reposando en su vientre. Mecida al ritmo de una respiración alterada. Mirando con ojos golosos aquel cuerpo del delito que me llamaba a gritos. Su mano en mi pelo insinuaba el camino a seguir. Mi cuello aguantaba el embate. No, que sufra, que lo desee más que nada Jugué con mi dedo hasta perderlo entre sus muslos. Apenas rozando la palpitación que ocultaba bajo la tenue tela. Me insinué más allá. ...
... Roces fugaces entre prietas carnes que ansiaban quizás más una lengua, un bocado, unos dientes que marcaran su carne de mujer caliente. Tanto tiempo soñada. Tantos fluidos vertidos en su honor. Tantos temblores de muslos abiertos con solo la imagen de su silueta al trasluz de un vestido ligero. Al fin la tenía. Por fin. Después de meses de indirectas. De miradas cruzadas. De fortuitos roces de pezones desatados y duros. Por fin, después de unos tragos de dulce ron y furtivas miradas bajo mi falda ,la había conseguido. Se mostraba nerviosa. Quizás su bisexualidad recién descubierta la atormentaba. Pero se dejaba hacer. Mi lengua en su boca solo firmó el consentimiento y la sentencia de las horas venideras. Con suavidad, sin prisas, tiré de las diminutas cintas de sus caderas. Alejé la prenda muslos abajo. Destapé el pozo del deseo sin tirar moneda alguna dentro. Solo mi mirada lo recorría, sedienta si, pero calma. Mis manos separaron la carne lo justo como para descubrir lo que ocultaba. Mi boca tragaba saliva al presagiar el futuro. Ahora eran dos las manos que me apremiaban a tomar mi premio. Tranquila cielo, tranquila. Te dejo manosear mis caderas mientras tanto. Tus manos casi alcanzan mi parte baja. Avariciosas, aprietan mis turgencias mientras gimes descarada. Mis labios rozan tu piel, seguidos de mi lengua. El terciopelo de tu montículo se apresta a la caricia. Levanto mi pierna lo justo como para pasarla sobre tu cara y mostrarte mi ...