1. Presa escurridiza - Cap 16


    Fecha: 16/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos

    ... filtraba entre los árboles.
    
    Echó un rápido vistazo a su alrededor mientras la dejaba de nuevo en el suelo y se dio cuenta de que la puerta de la habitación parecía la puerta de una celda de cárcel, toda de barras de hierro montadas sobre bisagras pesadas. Aquella debía ser su habitación. A continuación, Greg la guió hasta la silla. Se sentó en ella, todavía sujetando el extremo de la correa y la miró durante un largo rato, sonriendo. Fue sólo entonces cuando se dio cuenta de que la había llamado "Kim" de nuevo en la sala de estar en lugar de "Chica-elfo". No pudo evitar sonreír a su vez.
    
    "Arrodíllate, Kim," ordenó. Con una facilidad nacida de la práctica cada vez mayor, ella cayó de rodillas con gracia delante de él. ¡La había llamado "Kim" de nuevo! Le observó mientras se bajaba los pantalones. La polla ya estaba grande y dura y lista para ella. Se lamió los labios y se acordó de la presencia del anillo de oro que le atravesaba su alegre naricilla cuando lo rozó con la lengua.
    
    "Te dejé dormir hasta tarde esta mañana, por lo que se quedaste sin desayuno," dijo, clavándole los ojos en los suyos. En realidad, pensó, se había perdido más que un simple desayuno. No había comido en absoluto en todo el día. Apartó la mirada de la cara y la bajó a la polla. Tenía la boca echa agua.
    
    "Sí, Amo," murmuró.
    
    "Ven aquí," le ordenó en voz baja, tirando con suavidad pero con insistencia de la correa. Se acercó a él, de rodillas. Le puso la mano libre en la parte posterior de ...
    ... la cabeza y tiró de ella hacia abajo, hacia la polla. Abrió la boca para él, tomándolo con un leve murmullo de placer, saboreando la sensación de que le llenara la boca. La forzó un poco más abajo, y ella murmuró otra vez, cerrando los ojos. "Chúpala, Kim," le susurró. Se estremeció al oír su nombre otra vez.
    
    Él mantuvo la mano en la parte posterior de la cabeza, pero parecía contento de dejarla establecer su propio ritmo y ella siguió lentamente, con dulzura y minuciosidad, con muchos gruñidos suaves, quejidos y pequeños gemidos mientras movía la cabeza arriba y abajo, pasando los labios y la lengua arriba y abajo, arriba y abajo. Él permaneció en silencio, lo que parecía ser un largo tiempo, y la suya era la única voz que ella escuchaba. El mundo entero reducido a la polla gruesa, palpitante en su boca y a su propia excitación cada vez mayor.
    
    Él gimió una vez, en tono bajo, y le hundió los dedos en el pelo, pero no intentó cambiar la velocidad o la profundidad que ella llevaba. Por decisión propia, empezó a tomarle un poco más a fondo hasta que pudo sentir la punta rozándole las amígdalas. Se estremeció deliciosamente. Babeaba ahora, y en esta posición le era difícil de tragar el exceso de saliva. Los ruiditos excitantes que ella emitía se hicieron húmedos, casi líquidos.
    
    Volvió a gruñir, mucho más fuerte, y se levantó. Ella tuvo que inclinarse un poco hacia atrás. Le colocó las manos a ambos lados de la cabeza, tocándole las orejas. Aún gruñendo, empezó a hacerle ...
«1...345...»