1. Voluntariado


    Fecha: 17/02/2026, Categorías: Gays Autor: Elegos, Fuente: TodoRelatos

    Juan, un señor de unos 55 años, era un voluntario activo de la Cruz Roja. Su vida estaba dedicada a ayudar a los demás, y esto le proporcionaba una gran satisfacción personal. Un día, mientras organizaba un evento para recaudar fondos, conoció a Mohamed, un joven senegalés de 23 años. Mohamed era alto, fibroso, y su cuerpo prácticamente carecía de vello, lo que le daba un aspecto casi etéreo. A Juan le llamó la atención su presencia y, poco a poco, comenzaron a entablar una amistad.
    
    Cada semana, Juan y Mohamed se encontraban en la sede de la Cruz Roja para colaborar en diversas actividades. Aunque Juan sentía una fuerte atracción hacia Mohamed, se contenía, consciente de que su amigo era musulmán y respetaba profundamente sus creencias. La tensión sexual entre ellos era palpable, pero Juan no quería arriesgarse a perder la amistad que había construido con tanto esfuerzo.
    
    Un día, Mohamed le pidió a Juan que lo acompañara a la oficina de extranjería, que se encontraba en una ciudad vecina. Juan, siempre dispuesto a ayudar, aceptó sin dudarlo. Durante el trayecto en coche, Juan no pudo evitar notar lo firme y musculoso que estaba el muslo de Mohamed. En un momento de descuido, su mano rozó la pierna de su amigo, y Juan no pudo evitar alabar su tono muscular.
    
    "Tienes unos músculos increíbles, Mohamed," dijo Juan con una sonrisa.
    
    Mohamed se rio, algo incómodo, pero también halagado. "Gracias, Juan. Hago mucho ejercicio."
    
    A partir de ese día, los toqueteos ...
    ... casuales se volvieron más frecuentes. Juan, incapaz de contenerse, encontraba cualquier excusa para tocar a Mohamed, y este, aunque sorprendido al principio, no parecía molesto. Una tarde, mientras organizaban material en la sede, Juan se acercó a Mohamed por detrás y le susurró al oído:
    
    "Eres realmente impresionante, Mohamed."
    
    Mohamed se giró, y sus miradas se encontraron. Sin decir una palabra, Juan se arrodilló y desabrochó el cinturón de Mohamed. Sacó su polla, una maravilla de 23 cm, dura, gorda y tersa, y la tomó en su boca. Mohamed, sorprendido, pero claramente excitado, dejó escapar un gemido.
    
    Juan, con experiencia, comenzó a mover su cabeza arriba y abajo, saboreando cada centímetro de la polla de Mohamed. Este, con las manos en la cabeza de Juan, guiaba el ritmo, cada vez más rápido y frenético. Juan sintió cómo la polla de Mohamed crecía aún más en su boca, y supo que estaba a punto de correrse. Con un último gemido, Mohamed llenó la boca de Juan con su semen, y este lo tragó todo, relamiéndose.
    
    Pero, inesperadamente, Mohamed desapareció. Juan, preocupado, intentó contactarlo, pero no recibió respuesta. Pasaron dos semanas, y Juan comenzaba a desesperarse, pensando que había perdido a su amigo para siempre. Justo cuando estaba a punto de renunciar, Mohamed apareció en su puerta, con una amplia sonrisa y los papeles de residencia en la mano.
    
    "¡Lo conseguí, Juan!" exclamó Mohamed, abrazándolo con fuerza.
    
    La euforia del momento los llevó a besarse ...
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