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La saga de Gabriela: Capítulo 3
Fecha: 18/02/2026, Categorías: Hetero Autor: Noctis Rouge, Fuente: TodoRelatos
... contrastaba con el calor de sus movimientos. Catalina, ajena a esa fantasía, se movía con intensidad, jadeando y gimiendo sin contención. Se inclinó más, apoyando el pecho en el sofá y separando más las piernas para que él pudiera llegar más hondo. —Así… —susurró él, apretando más su cadera—. No pares. La sensación de Catalina estremeciéndose con cada embestida se mezclaba con la visión mental de Gabriela sobre él, inclinándose hasta quedar a centímetros de su boca, moviéndose lento, girando las caderas en círculos, con ese gemido suave que él tanto recordaba. Mateo aceleró el ritmo, con las dos imágenes sobreponiéndose: el placer físico de Catalina y la fantasía de Gabriela, ambas vibrando en su mente como una sola. El sudor corría por su espalda, el sonido húmedo y los gemidos llenaban la habitación. Catalina comenzó a temblar bajo él, sus piernas perdiendo fuerza. Él la sostuvo, sintiendo cómo su cuerpo se contraía alrededor del suyo, y en ese instante, la fantasía y la realidad se fusionaron: veía a Gabriela acabar encima de él, mientras sentía a Catalina deshacerse en sus brazos. Se inclinó, mordiéndole el cuello, y dejó que el placer lo arrastrara, mezclando ambas sensaciones hasta no saber cuál lo excitaba más: la mujer que tenía en ese momento… o la que seguía viviendo en su cabeza. Mateo aún sentía las piernas de Catalina temblar sobre las suyas mientras ella intentaba recuperar el aliento. En el sofá, su cuerpo estaba laxo, con la piel húmeda ...
... y las mejillas encendidas. Él la sostuvo del mentón, la obligó a mirarlo y, sin decir una palabra, se levantó con ella medio recostada sobre su pecho. —Aún no hemos terminado —susurró contra su oído, con esa voz grave que hacía que la piel de Catalina se erizara. Parte 11: Follándote en el espejo La guió hasta el baño, la espalda de ella chocando suavemente contra la pared en el camino. Cerró la puerta de un golpe, encendió la luz y la empujó frente al espejo del lavatorio. Su reflejo la mostraba despeinada, con el labial borrado y la respiración entrecortada. Él sacó el celular, lo desbloqueó y lo sostuvo en una mano mientras con la otra acercaba su miembro a su entrada apoyandola contra el lavatorio. El frío de la cerámica contrastó con el calor de su piel. Con una mano en su cintura y otra sujetando el celular, comenzó a penetrarla fuerte, mirándolos a ambos en el espejo: su expresión de dominio y la entrega total de ella. —Dime que eres mía —gruñó contra su cuello. —Soy tuya… toda tuya… —jadeó Catalina, arqueando la espalda. Mateo sonrió apenas, pero en su mente la imagen cambió: en el espejo ya no estaba Catalina… estaba Gabriela, moviéndose con la misma intensidad. Esa fantasía lo encendió más. Los embistes se hicieron más rápidos, el sonido de la piel chocando llenaba el baño. Catalina gritaba su nombre, pidiendo más, mientras él la sostenía por la cadera con fuerza, su respiración golpeando el cuello de Catalina embistiéndola con fuerza. Ella ...