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Reencuentro con mi juguetito
Fecha: 24/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Arrage, Fuente: TodoRelatos
... dilo, -palmada- di lo que eres y lo que te gusta -Soy una guarra que me gusta que me chupes el culo... -gemido prolongado durante varios segundos mientras la punta de mi lengua entraba en su culo-... Amo. Tras esto la cogí y le di la vuelta para que quedara panza arriba con su chochito frente a mi cara. Ella respiraba agitada y yo fui directo a su clítoris. La cosa estaba demasiado caliente para ir poco a poco y empecé a lamérselo a toda velocidad. Mi lengua lo lamía con potencia arriba y abajo, después trazaba círculos a su alrededor y aprovechaba a cubrirlo con mis labios para succionarlo levemente. Debido a esto, su chochito estaba encharcado tanto por sus propios flujos como por mi saliva, con lo que mi dedo índice y corazón entraron en ella sin apenas resistencia. Mi lengua trabajaba su clítoris y mis dedos taladraban su delicioso coño. Dentro y fuera, dentro y fuera. Los gritos de ella eran constantes y bastante fuertes, con lo que pensé que los vecinos debían de estar flipando con su vecinita. Y por supuesto, esto no hizo más que encenderme más y hacerme subir el ritmo. Ahora estiré mi meñique, y mientras índice y anular, penetraban su vagina, la punta de mi dedo meñique entraba en su culo, ya humedecido previamente. Mis dedos entraban y salían y mi lengua lamía y chupaba. Y ella, disfrutaba y gemía. Estaba en éxtasis, quería follarla, pero sabía que eso sería el fin del viaje, por lo que aguanté todo lo que pude. Pero encendido como estaba, tenía ...
... que sacar la energía por algún lado. Saque mi meñique de su culo, separé mi cabeza de su delicioso higuito para estar más cómodo y me centré en penetrarla con mis dedos. Estos se volvieron locos dentro de su vagina, incrementé al máximo su movimiento durante un buen rato, pero cuando mi brazo ya empezaba a flaquear los metí lo más hondo que pude y estos se chocaron con el cuello de su útero. No sabía si esto le provocaría excitación adicional, pero me puse a acariciar y agarrar con la punta de mis dedos el cuello de su útero. Sea como fuere, la intensidad de los gemidos no bajaba y mi calentura subía si cabe. Estuve varios minutos recorriendo toda su cavidad interna, tocaba, presionaba y pinzaba todo lo que pude. Metía y sacaba y ella continuaba con su gemido infinito y no pude más. Saque mis dedos mientras le ordenaba que se pusiera a cuatro patas, a lo que obedeció, no sin antes tomarse unos segundos para reaccionar. Sin perder el tiempo metí mi hinchada polla en su lubricado coño. Entro sin ningún problema y empecé a follarmela. Intentaba que fuera poco a poco para hacerlo durar, pero la excitación era tal que mi cuerpo no obedecía a las ordenes de tomárselo con calma. La tenía cogida de las cadera y las embestidas cada vez eran más fuertes, al igual que sus gritos y mis bufidos. Sabía que si perdía el control se acabaría la fiesta, pero yo ya no era un ser racional. Era una bestia empotradora que cada vez la daba más rápido y más fuerte. En uno de esos ...