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Dayana, mis inicios en el sexo. 2
Fecha: 24/02/2026, Categorías: Sexo Oral Autor: Daya, Fuente: TodoRelatos
... el, provocando que de el se irradiaran calambres de placer, mientras iba sintiendo como mi entrepierna se estremecía de gusto; sentía como su lengua acariciaba el pezón a ratos, a ratos lo mamaba primero suave, después con mas fuerza, hasta darle ligeras mordidas, que me dolían pero al mismo tiempo me volvían loca. Mientras, su mano se había mudado hacia mi pierna, tomando primero mi rodilla, después levantando por el muslo mi falda y dejando que su mano siguiera su recorrido hasta el interior de mis muslos, que conscientemente cerré para evitar su avance. Al no poder meter la mano entre mis piernas la subió hasta llegar a mi tanguita, que empezó a acariciar y tratar de retirar para meter sus dedos debajo de ella, alcanzando a acariciar el borde de mi vello púbico; tras unos momentos mis piernas obraron por voluntad propia, abriéndose e invitando a su mano a reconocerlas, lo que hizo con delicadeza que me sorprendió, acariciando primero el interior de mis muslos, regresando a mi tanga que estaba toda húmeda y finalmente retirándola, para acariciar sin restricciones mis ya muy hinchados labios vaginales. Me sorprendió un momento al retirar su mano, pero comprendí cual era su intención al tomar mi mano y guiarla hacia su paquete, que sentí duro y agrandado, recordándome al que había sentido semanas antes en medio de mis nalgas, pero aquel sin ninguna prenda entre mi cuerpo y esa verga que acababa de estar adentro de mi madre. Después de unos momentos de acariciarlo y con su ...
... mano de regreso en mi coñito, me pidió que le abriera la bragueta y que la sacara, cosa que hice después de dudar un poco, mas por evitar que el dejara mi entrepierna, ya que haía empezado a estimular mi clítoris, lo que me estaba matando de placer, que por deseo de tocar su miembro. Sin embargo, lo hice, con no pocos trabajos, pues tuve que buscar el camino entre su pantalón y su ropa interior, cosa que hice con poca delicadeza, pues en 2 ocasiones me pidió que tuviera cuidado. Una vez fuera, comencé a acariciarlo, a sentirlo, liberar el glande de su cubierta y sentir lo liso de su cabeza, aprovechando los fluidos que salían de su ojete, para acariciarlo haciendo círculos en su glande de la misma manera que el lo hacía con mi clítoris, hasta que tomando valor, lo tome con toda la mano, y empece a menearla de arriba abajo como había visto hacer a mi madre. Al parecer algo estaba haciendo bien, puesto que mi acompañante empezó a jadear de manera cada vez mas audible, preocupándome porque alguien se diera cuenta de lo que hacíamos. Mientras tanto, trataba de introducir sus dedos cada vez mas profundo en mi vagina, cosa que evitaba con la otra mano, pues no quería que me desflorara con sus dedos, no obstante su toqueteo había hecho efecto, pues poco después tuve un orgasmo que apenas pude reprimir, que me dejó jadeante y sin fuerzas mas que para retirar su mano de mi entrepierna. Al ver que no conseguía meterme los dedos, me dijo sin mucha delicadeza: entonces mámamela. En un ...